lunes, julio 5

IASADE -26-

Uno de los guardaespaldas levantó la cinta de seguridad para dejar pasar a Cassia mientras otro de ellos acudía a la llamada del actor, que disimuladamente le dijo algo al oído. El gigantesco individuo asintió en silencio y luego se dirigió a la ansiosa multitud, levantando las manos en el aire. Cassia entrelazó su brazo con el que le ofrecía el famoso y ambos atravesaron las magníficas puertas del hotel.
Un nervioso botones se apresuró a acercarse a ellos, inclinando la cabeza respetuosamente.

- ¿Señor?- preguntó con cortesía.- ¿Necesita alguna cosa?
- Voy a dar una conferencia privada, así que por favor agradecería enormemente que prepararan una sala para dicho fin. Subiré a mi suite y volveré en un momento.
- Por supuesto, señor.- dijo, antes de desaparecer por una puerta lateral.

El famoso se giró hacia Cassia y la obsequió con una sonrisa deslumbrante. La chica se ruborizó de forma muy convincente.

- ¿Cómo te llamas, preciosa?
- Linda Stornwell, señor. ¿Cómo debo dirigirme a usted…?
- Por favor, pasemos al tuteo. Y llámame Jackson.
- De acuerdo… Jackson.

Era muy atractivo. Tenía ojos de color verde claro, tez bronceada y una nariz recta bajo la que sonreían unos labios apetecibles. Cassia no pudo evitar morderse su propio labio inferior, maravillándose todavía de la suerte que había tenido al dar con un mortal como aquel. Rió para sus adentros al imaginar los escandalizados titulares de los periódicos en los próximos días, hablando sobre la muerte de aquella estrella de cine.

El ascensor estaba esperándolos, con las puertas abiertas. Cassia entró primero y se arrinconó en la esquina del espacioso elevador. Jackson pulsó el botón de la última planta y se giró para admirarla.

- Creo que linda significa bonita en español, sino me equivoco.- comentó.
- No te equivocas.
- Pero no te hace justicia. No eres bonita…eres divina.
- Jackson…- musitó, en un susurro que fue más bien un gemido.- No me digas esas cosas o pensaré que tienes algún interés en mí, y no podría soportar la decepción de ver que no es así. Siempre he fantaseado contigo al ver tus películas.

Él se acercó más, empujándola contra la pared del ascensor y poniéndole las manos en la cadera, haciendo que Cassia volviera a morderse los labios. Por encima de la colonia masculina que llevaba pudo detectar los aromas de la infidelidad y la lujuria, y aquello la puso todavía más cachonda.

- ¿Dónde quieres que te firme el autógrafo?

Cassia sonrió pícaramente y se llevó las manos al pecho, estrujándose las tetas y dejando salir sus duros pezones por encima del sujetador.

- Aquí…

Aquella fue la luz verde que Jackson estaba esperando. Se abalanzó sobre sus senos mientras unía su boca con la suya, apasionadamente. Pero la pasión no era suficiente para Cassia, quien con salvajismo le agarró la mandíbula y le introdujo la lengua hasta casi la garganta, apretándose contra él y sintiendo su miembro erecto y duro.

El ascensor se detuvo con un tañido electrónico, directamente en el interior de la inmensa y lujosa suite del actor. Un pasillo alfombrado de blanco los llevó a un dormitorio con una amplia cama semicircular con sábanas de raso. Cassia estaba demasiado ocupada como para prestar atención a la deliciosa y moderna decoración de la habitación, pues había tirado a Jackson sobre la alfombra y montada sobre él le arrancaba la corbata del traje, imaginando sus manos alrededor de aquel fuerte cuello…estrangulándolo. Sin embargo, él detuvo su avance.

- Espera, nena… Dios, eres una fiera indómita, ¿eh? Tengo que hacer una cosa antes de que empecemos a jugar. No tardaré, preciosa.

Y dicho aquello se metió en el baño y la dejó sola en el suelo. Estaba tan caliente que empezó a tocarse y acariciarse ella misma, imparable. Levantó la cabeza y vio que una de las paredes era entera de paneles de cristal. Nueva York, al otro lado, estaba extrañamente silenciosa.

Fue entonces cuando la vio.
Un alma blanca, en su forma etérea, brincaba despreocupadamente de azotea en azotea. Llevaba un vestido verde y el cabello oscuro le ondeaba al viento.
Cassia supo que su corazón se habría detenido de haber estado en funcionamiento.
Aquella no era una luciérnaga cualquiera… sino aquella luciérnaga patética.

Cuando Jackson Heith, siete minutos después, salió del baño pensando que aquel iba a ser el mejor polvo que había echado en años, se detuvo inmóvil y estupefacto al encontrar el dormitorio vacío. Llamó a Linda, la misteriosa y fogosa periodista, pero nadie le contestó. Buscó y tampoco encontró ni rastro de ella. Finalmente se hundió en un mullido sofá próximo a la cama, agarrándose la cabeza con las manos. ¿Sufría delirios o algún tipo de trastorno mental?

1 comentario:

Carlos dijo...

Si no fuera por lo lascivo que es, Jackson me daría penita. Pero como lo es, me encanta que le dejen con el calentón xD Aunque eso sí, el chico puede ser encantador cuando se trata de conquistar, además de un poco pelota.
¿Qué hace Amiss en NYC? Supongo que ese es el contra de contar la historia desde el punto de vista de Cassia, que hay una mitad que queda oculta hasta que vuelves con Amiss. Pero... ¿Estará Ael con ella? ¿Y qué le pasará cuando se encuentre con Cassia?
Un beso enorme