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miércoles, diciembre 16

For I will consider my cat (Christopher Smart)

Este poema, de Christopher Smart, estaba en un libro que me terminé hace poco y cuya reseña escribiré mañana.
Como buena amante de los gatos, me encantó, así que he querido dejároslo aquí.
Lo encontré en inglés, y es mucho más largo. Pero es difícil de traducir, así que si os interesa pedídmelo y ya me pondré a ello.

***

Amaré a mi gato...
Porque en cuanto ve asomarse la gloria de Dios por el este, la reverencia.
Porque lo hace contorsionando su cuerpo siete veces con rapidez y elegancia...
Porque después de cumplir con su deber y recibir la bendición, comienza a ocuparse de sí mismo.
Porque lo hace en diez etapas.
Porque en primer lugar examina sus patas delanteras para ver si están limpias.
Porque en segundo lugar patea hacia atrás para despejar el lugar.
Porque en tercer lugar se estira con las cuatro patas extendidas.
Porque en cuarto lugar se afila las uñas en un trozo de madera.
Porque en quinto lugar se lava.
Porque en sexto lugar rueda después de lavarse.
Porque en séptimo lugar se quita las pulgas sin permitir que nadie lo interrumpa.
Porque en octavo lugar se frota contra un poste.
Porque en noveno lugar mira hacia arriba esperando instrucciones.
Porque en décimo lugar marcha en busca de comida.
Porque cuando el trabajo del día ha acabado, comienza su verdadera misión.
Porque durante la noche hace guardia para proteger al señor del enemigo.
Porque neutraliza el poder de la oscuridad con su piel eléctrica y sus ojos refulgentes.
Porque neutraliza al demonio, que es la muerte, animando la vida.
Porque en sus plegarias matutinas adora al sol y el sol lo adora a él.
Porque pertenece a la estirpe del tigre.
Porque gato querubín es otra forma de decir tigre-ángel...
Porque no hay nada más dulce que su paz cuando está sereno.
Porque no hay nada más activo que su vida cuando se mueve.
Porque Dios lo ha bendecido con la variedad de movimientos...
Porque es capaz de andar al ritmo de todas las cadencias musicales...

sábado, noviembre 7

Reiki-Do

Ayer fui al Salón Especial Japón que hubo en Granada, con dos amigos.
La verdad es que no había gran cosa... pero tanto mis amigos como yo experimentamos algo, por lo menos, curioso y de difícil explicación.
Al lado del stand de las Termas Japonesas que hay en la ciudad, había uno llamado Reiki-Do, donde tres mujeres ofrecían información acerca de qué era aquello. Violeta y Pepe ya habían escuchado hablar de él, pero yo no tenía ni idea.

Reiki es un sistema de sanación mediante la emisión de energía de la vida a través de la imposición de manos. Con el Reiki pueden tratarse enfermedades físicas, emocionales y nerviosas, tanto sobre uno mismo como sobre los demás.

Reiki puede ser practicado por cualquier persona, no hace falta tener conocimientos previos o una predisposición especial. Es un instinto natural imponer las manos sobre el cuerpo cuando nos damos un golpe o sentimos dolor. Todos tenemos la capacidad natural de emitir energía por las manos para aliviar o curar todo tipo de dolencias, como cuando nos aplicamos la mano en la cara para calmar un dolor de muelas. Iniciarse en Reiki consiste en reconocer este potencial instintivo y aprender a usarlo voluntariamente con mayor intensidad.

El Reiki-Do es una vía de auto-conocimiento a través del aprendizaje de la energía humana y de las maneras de conseguir su equilibrio para alcanzar un correcto estado físico, mental y espiritual primero en uno mismo, para luego ser capaz de transmitirlo a otras personas.

Seguir el camino del Reiki-Do es una manera de iniciarse en la sanación natural que le aportará serenidad y equilibrio en su vida, además de habilitarle para extender la salud en su entorno.

(Información sacada de la página Sol y Luna, que podéis visitar para conseguir más datos históricos acerca del Reiki.)

Al ver nuestro escepticismo, nos ofrecieron una sesión gratuita de prueba. A Pepe y a Violeta les tocó antes que a mí, y como la única camilla que había en el stand ya estaba siendo ocupada por otra muchacha, ambos se sentaron en sillas. Yo estuve observando durante todo el proceso. Las mujeres ponían las manos sobre sus cabezas, a menudo sin establecer un contacto físico, en las sienes, los oídos, el pecho y la espalda. Ellos tenían los ojos cerrados.
Cuando acabaron con ellos, me tocó a mí, y como la camilla ya se había quedado libre, me tumbé. Pero no tuve mucho tiempo para experimentar ya que me hicieron Reiki menos tiempo que a ellos. Eso sí, noté algo. Para empezar, me serené bastante. Advertí cómo se me regulaba la respiración sin hacer yo nada por regularla, y me sentí muy cómoda y muy a gusto. Vi un fogonazo de luz anaranjada, a mi izquierda, como si alguien me hubiera lanzado un flash de foto justo encima de los ojos. En ese momento me estaba doliendo la barriga, y se me quitó. También me había despertado aquella mañana con un leve tirón en la espalda, y la molestia también desapareció. Además, llevaba todo el día de mal humor. Me había despertado con el pie izquierdo y además los hechos transcurridos sólo lo habían empeorado (me caí por unas escaleras en la calle).
Y después del Reiki, estaba de un humor estupendo. Tan estupendo que incluso me dio la risa tonta y no podía parar de reír, como si me hubiera tomado un par de cervezas. Le di incluso un abrazo a mi amigo Pepe, y eso es algo que no sucede jamás en la vida. El resto del día lo pasé cercana al estado de euforia.
Mis amigos también vieron, los dos, dos fogonazos de luz parecidos al mío y sintieron también cosas distintas.

Fue tan curioso que he querido dejar la experiencia escrita por aquí.