viernes, mayo 21

Nueva Nadia: Capítulo 12, parte 5

El sueño parecía no querer dejarla escapar de sus garras, pues se aferraba a ella con uñas y dientes, hundiéndola en las tinieblas. Le resultó tremendamente difícil despegar los párpados y al lograrlo, por unos minutos se sintió completamente en blanco, sin saber quién era ni dónde se encontraba.

Estaba sola en la amplia cama que había compartido con Mielle, cuyas sábanas estaban aún calientes. Un rayo de luz solar atravesaba la alta ventana, iluminando las volátiles motas de polvo que inundaban la desvencijada habitación y encendiéndolas con una llamarada de luz. El polvo danzaba, se movía, desapareciendo en las sombras. Se sentía inquieta, emocionada, a la espera de que algo importante sucediera y al mismo tiempo, también un tanto triste sin saber exactamente el motivo. Un crujido hizo que levantara la cabeza y a través de la rendija entreabierta de la puerta distinguió unos inconfundibles ojos dorados.

- Te he visto.- dijo en voz alta, sentándose en la cama.

Mielle entró en la habitación con una sonrisita culpable y cerró la puerta a sus espaldas. Llevaba un vestido de color crema, llevaba el cabello suelto sobre los hombros y parecía de un inmejorable buen humor.

- Buenos días. ¿Qué tal has dormido?
- Bien, ¿pero a ti qué te pasa? ¿Por qué estás tan contenta?- preguntó, recelosa.
- Hoy es el Día del Descendimiento, el Paso del Año. Se celebra el primer día de anel y es la festividad más importante del año.
- ¿El primer día de anel?
- Sí, es el primer mes de la primavera. Toma, éste es mi regalo para ti. Lo he hecho yo misma.

Mielle le entregó una tabla circular de madera pintada a mano. Se asemejaba a una diana, pues tenía un círculo concéntrico del que partían trece líneas que la dividían en trece triángulos idénticos. En cada uno de ellos había un nombre escrito en tinta negra sobre un dibujo correspondiente a diferentes épocas del año. Eran bastante precisos, de collores vivos. Buscó anel, sobre la imagen de un árbol con brotes nuevos y observó con atención el resto de los meses del año. Empezando por la derecha, tras anel estaban prinea y miira, que completaban la primavera. El verano estaba compuesto por reho, fuime, aele, judhem e ivrit, el otoño por cabril, trereo y diral y el invierno por senibre e inure. Nadia levantó la cabeza para encontrarse con los expectantes ojos de su amiga.

- Muchas gracias, Mielle... me gusta mucho. Pero yo no tengo nada para ti... si me hubierais dicho que...
- No tienes que relagarme nada.- repuso ella, negando con un gesto.- Y si no te dijimos nada fue porque pretendíamos darte una sorpresa... Todos se han levantado temprano para prepararlo.
- ¿En serio?

Mielle asintió, satisfecha.

- Vístete y baja. No tardes.

Nada más abandonar Mielle la habitación, Nadia se puso en pie de un salto, repentinamente feliz. Se puso un vestido de lana suave y azul que le llegaba a las rodillas y se calzó las botas de piel, tras lo cual se miró en un espejo viejo y sucio arrinconado en una esquina para arreglarse el pelo con los dedos. Sin embargo se detuvo en seco al fijarse con atención en la imagen que el espejo agrietado le devolvía. Por un segundo apenas si se reconoció; aquella no era la misma Nadia atolondrada e irresponsable que había llegado a Nerume ya tiempo atrás, muerta de miedo. En sus ojos había anidado una seriedad y resolución que antes no estaban allí, y le pareció también que aparentaba un par de años más. Inevitablemente recordó a la familia y amigos que había dejado atrás, su hogar y su vida, y se sintió asaltada por una profunda tristeza que le provocó un nudo ardiente en la garganta. Apartó la vista con brusquedad y salió rápidamente de la estancia.

1 comentario:

Carlos dijo...

¿El verano es más largo que las demás estaciones? ¿Y el invierno más corto? NOOOO! Por favor, ¡con lo que me gusta a mí el fresquito de los -3º al sol! xD
Ains... Es verdad, el cambio es taaan progresivo y lento que ni siquiera se nota, pero al final sí que es diferente de como era al principio.
Un beso (: