domingo, mayo 23

IASADE -11-

Cuando la sirena que indicaba el final del recreo tocó, Sara se levantó del suelo y se sacudió el trasero del pantalón con torpeza. Hizo una pelota con la bolsa de plástico, ya vacía sin las magdalenas, y la lanzó hábilmente a una papelera un tanto alejada, colándola dentro. Miró a Amiss una vez más con aquellos ojos de animal receloso que no le había quitado de encima en ningún momento.

- Bueno... pues adiós.
- Hasta mañana.- le dijo ella, sonriéndole y despidiéndola también con un gesto de la mano.

Sara le dio la espalda y se mezcló con los demás niños que, como un torrente desordenado, entraron de nuevo en el colegio para proseguir las clases. Amiss los observó sin saber si debía unirse a ellos o no, pero finalmente y con un paso vacilante se adelantó cuando uno de los profesores, que llevaba un silbato entorno al cuello, la señaló y le hizo un gesto con la mano. Fue entonces cuando Ael la cogió de la mano y la abrazó repentinamente, envolviéndola con sus alas blancas. Demasiado sorprendida como para reaccionar, cuando se apartó del ángel apenas si se dio cuenta de que ya no estaba dentro del patio del colegio, sino en una callejuela lateral, desierta.

- Tengo que explicarte otra cosa.- dijo Ael.- El distintivo que te di y que sirve para comunicarte conmigo y para advertir a otros Mediadores de quién eres, tiene otro tipo de utilidad. Puede transformarte de nuevo en un alma invisible a ojos de los vivos.
- ¿Cómo la primera vez que estuve aquí?
- Sí. Pero atención... no es algo de lo que se deba abusar. Las transiciones duran dos horas y son limitadas. Dispones únicamente de cuatro al día, así que elige bien cuando te conviene hacer uso de ellas y cuando no. Por ejemplo, yo te recomendaría transformarte cuando tu usuario abandone el colegio y se dirija a su casa, para averiguar donde vive sin ser vista.
- Entiendo.- asintió Amiss, acariciando el borde frío del broche con los dedos.
- No lo has hecho del todo mal, para ser tu primer contacto con un ser humano.- observó el Ángel.- Pero no te confíes. Tienes que construir una historia sólida sobre la identidad que te has forjado, y seguirla tanto como te sea posible sin levantar sospechas.

Amiss volvió a asentir. Recostó la espalda en la pared del edificio que tenía detrás y se llevó las manos al estómago. Le estaba empezando a doler y se sentía desagradablemente extraña. Ael sonrió de forma perversa y Amiss se preguntó si realmente sería cierto aquello de que sólo las almas más puras y libres de maldad podían convertirse en Ángeles.

- Te advertí. Aunque tu aspecto para ellos sea el de un ser vivo, no lo eres. Eres un alma. No necesitas alimentarte ni descansar. Si ingieres algún tipo de comida... tu sistema lo rechazará. Y eso te hará sentir mal.
- Me podrías haber advertido antes de no tener más remedio que comerme aquella cosa.- le espetó ella, con reproche.- ¿Cuánto tarda en desaparecer?
- Una hora aproximadamente.
- Genial.

El Ángel rió y le dio la mano. Eso, en cierto modo, la hizo sentir un poco mejor sin saber muy bien porqué.

- Mientras, ¿qué tal si me vas contando quién es Lara? Necesitas un apellido también. ¿Se te ocurre alguna cosa?

2 comentarios:

Carlos dijo...

Hum... ¿Qué puede pasar si utilizas el distintivo más de lo que debes? ¿No funciona? ¿La palmas? xD
Ains, pero qué interesante... A ver qué inventan entre los dos para crearse una vida, porque realmente es difícil. Sería más fácil si te pudieses meter en el cuerpo de alguien ya vivo y cambiar según te apetezca xD
No puedo esperar a ver cómo sigue estoooo
Un beso ^^
PD. Sí, la peli me encantó, aunque el parecido con los videojuegos es más bien escaso o nulo xD Y la voz de los juegos era perfecta, y la del doblador no tanto -_-

Xit dijo...

A que no sabes donde estoy? Exacto A TU DERECHA XD