jueves, mayo 13

IASADE -8-

Estaban dentro de un cubo de cristal azulado, que capturaba los brillos y los fragmentaba en pedazos diminutos. En el aire flotaba el leve rumor del agua, pero Amiss no veía ninguna fuente ni río a la vista. La habitación acristalada parecía levitar en mitad de la nada, rodeada por una espesa niebla impenetrable, blanca, que los aislaba de cualquier otra cosa que pudiera existir más allá. A Amiss le resultaba un poco triste, vacío y lejano, pero Ael silbaba entre dientes para sí mientras rebuscaba en una caja azul sobre la mesa.

Sacó unas gafas de cristales azules también y se las tendió, junto con una cadena plateada para el cuello que Amiss se abrochó sin que él le dijera nada. En más de una ocasión había visto a un Mediador, y sabía que todos ellos llevaban una cadena semejante, de eslabones gruesos y resplandecientes. Las gafas, sin embargo, no sabía para qué servían.

- Con esas gafas podrás ver muchas cosas que te serán útiles.- le explicó el Ángel.- Un Mediador ha de ser empático y conocer bien a su usuario, pero los humanos tienen muy arraigada la mala costumbre de mentir o de disfrazar sus sentimientos. Con esas gafas podrás distinguir si el usuario está haciendo referencia a Ilusiones, Aspiraciones, Sueños, Ambiciones, Deseos o Esperanzas. Las Ilusiones son amarillas, las Aspiraciones verdes, los Sueños morados, las Ambiciones rojas, los Deseos naranjas y las Esperanzas blancas.
- ¿Se les pone la cara de ese color?
- No.- negó, con cierta aspereza.- Ya lo verás. También, gracias a ellas, sabrás cuando alguien te está mintiendo o no. Y además, cuando te veas reflejada en un espejo podrás verte del mismo modo que te ven los vivos.

Amiss se las puso, pero al mirar a Ael no vio nada especial. El Ángel torció el gesto.

- Obviamente aquí no sirven de nada. La cadena es meramente un símbolo de quién eres, para que te reconozcan otros Mediadores y no se interpongan en tu tarea.
- ¿No me echarán una mano si tengo un problema?
- No. Ya te dije que el trabajo de un Mediador es un trabajo solitario.- Amiss apretó los labios, pero no hizo ningún comentario al respecto.- Intenta comportarte de acuerdo con la edad que aparentas y... nunca utilices el nombre de tu vida pasada. Invéntate cualquier otro.
- ¿Por qué me dices todo esto ahora? ¿No me vas a acompañar?
- Sí. Pero es que no me fío del todo y quiero que lo tengas bien claro.
- Ya te dije que soy torpe, no estúpida.

Ael se limitó a sonreír.

- Muy bien, pues eso es todo. ¿Tienes alguna duda más, o quieres hacer alguna cosa antes de volver de nuevo al mundo de los vivos?
- Hmmm... no. Bueno, sí. Sí tengo una pregunta.
- Dime.
- ¿Tú sabes porqué los Sabios me han nombrado Mediadora?
- No.- respondió el Ángel, con gesto inexpresivo.- No me corresponde a mí cuestionar las órdenes ni los motivos de los Sabios, y a ti mucho menos. ¿Tienes alguna pregunta que hacerme respecto a tu tarea?
- No.
- Pues... adelante, por favor.- dijo, haciendo un gesto galante con la mano para dejarla pasar, mientras sonreía de forma burlona.
- Eres un Ángel muy raro.- comentó ella, observándolo con desconfianza.
- Tú eres una Mediadora más extraña aún.
- Muy agudo.

Antes de salir del cubo de cristal, Ael le dio una última orden.

- Coge el broche que te di y acércatelo a los labios. Ahora di tu nombre y el de tu usuario.- cuando lo hubo hecho, sonrió con aprobación.- Yo sí tengo algo que preguntarte a ti.
- ¿El qué?
- ¿Qué te llevó a escoger a ese usuario?
- Tenía una canica muy bonita.

1 comentario:

Carlos dijo...

Jajaja Menuda cara se le debió poner a Ael al oír que eligió a la niña porque tenía una canica conita... xD
Así que gafas que permiten ver cuándo alguien miente, ¿eh? Hum... Parece interesante, pero va a ser raro ver a alguien con algo así. Y luego, ¿dónde se supone que va a vivir ella? ¿No sospechará la gente al verla sola siempre?
Un beso (: