martes, marzo 2

Nueva Nadia: Capítulo 11, parte 1

El hogar de las ninfas del mar se encontraba en los altos arrecifes, formado por montañas y torreones de piedra y coral, que se elevaban unos diez metros sobre la superficie del océano. Debido al estado del Iriak (que en realidad no era tan grave como D'airos afirmaba), Nécore lo condujo cuidadosamente a través de las traicioneras corrientes marinas que rodeaban el asentamiento de su clan, empujado suavemente por las olas ahora dóciles y obedientes.

El capitán los invitó a reunirse con él en su estudio privado, en la cabina de proa, tras ordenar a uno de sus hombres que trajera un par de barriles de cerveza y otro par de vino. Pero las palabras que salían de su boca eran torpes y vagas, pues su atención estaba eclipsada por Nécore, a la que era incapaz de dejar de mirar hipnotizado.

- Gracias por tu generoso ofrecimiento.- le dijo Nadia a la ninfa, un tanto vacilante.

Era consciente de que ser la invitada de honor de una ninfa del mar no era algo que sucediera todos los días, pero no tenía ni la más remota udea de cómo debía comportarse. ¿Qué era lo que podía halagarla y lo que podía ofenderla? ¿Cómo debía dirigirse hacia ella? Porque a pesar de la similitud que guardaba con los humanos, se trataba de una bestia mítica: un ser poderoso, temido, impredecible.

- Es lo menos que podía hacer.- repuso, quitándole importancia.- De verdad que lo lamento mucho.- repitió por enésima vez.

Nadia estaba convencida de que todas aquellas disculpas no iban dirigidas hacia ella, sino hacia D'airos. Nécore no sólo había estado a punto de romper la promesa que le hizo al capitán sino que podría haberle matado (bueno, a él y a todos los demás)y era obvio que se sentía culpable y necesitaba justificarse de alguna forma. Intúa que la ninfa marina seguía enamorada de D'airos a pesar de su comportamiento cauteloso y distante.

D'airos abrió la puerta del estudio y encendió las luces en torno a la mesa. Nadia se giró para ver cómo Garue entraba en la estancia llevando en brazos a una Iluna con expresión mortalmente ofendida y con unas ganas tremendas de escaparse de allí.

- Eres una desagradecida.- comentó él, enarcando una ceja.- ¿Lo sabías?
- Lo que tú digas, pero suéltame ya.

Garue bufó y la depositó cuidadosamente sobre un diván con cojines.

- Muchas gracias. Y ahora sé un buen chico y tráeme un poco de esa cerveza que D'airos ha mencionado antes. Es justo lo que necesito para recuperar fuerzas.
- ¿Algo más?- murmuró él con irritación.

Iluna fingió pensarlo durante unos segundos, pero acabó negando con la cabeza y esbozando una sonrisa magnánima. Nadia sonrió y acudió a su lado una vez que Garue se hubo alejado. Se sentó junto a la rastreadora y apoyó una mano sobre su rodilla.

- ¿Estás mejor?
- Algo.- suspiró ella.- Ha sido más difícil de lo que pensaba.
- No lo querías decepcionar, ¿verdad?- preguntó con tono neutro y la mirada clavada en el ninpou, que observaba junto a D'airos cómo dos marineros entraban los barriles en la habitación.
- No digas idioteces, Nadia.- le espetó Iluna con brusquedad.
- Se preocupó mucho por ti cuando casi te desmayas.- prosiguió burlonamente.
- Ya basta.
- Es verdad.- insistió ella con inocencia.
- Cierra la boca.

Nadia le sacó la lengua con picardía y huyó de allí para reunirse con Mielle y Aldren, que en ese instante hablaban con Nécore en una esquina del estudio.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Hombre, Nadia es Ärale, también Nécore debería sentir un poco de arrepentimiento por casi matarla, ¿no? Vale que quiera a D'Airos, pero Nadia es el futuro de Nerume xD
Pero la historia de amor/odio que me interesa es la de Iluna y Garue. A ver qué narices hacen >.<
Y por qué a Katrin no le afecta tanto matar a su tío ya se verá ÒuÓ
Un besazo ^^

Carlos dijo...

Jajaja Tranquila, me contendré con Abbise. No voy a hacer una versión alargada de Shadow xD
Aunque sí es verdad que Katrin cada vez es más violenta y se vuelve más loca, peeero... xD
Un besazo ^^