miércoles, febrero 3

Y como premio, el héroe recibirá un beso de la princesa...

Las manos frías de Amy le rozaron la cara con delicadeza, pero él no se dio cuenta. La cabeza le daba vueltas y más vueltas, girando vertiginosamente en torno a una idea horrible e incomprensible.

- ¿Estás bien?

No podía ser verdad. Estaba muerto. Él... él lo había matado. ¡Estaba muerto!

- ¿Connor?- preguntó Amy, preocupada.

Nunca sería capaz de olvidar aquella voz. ¿Pero cómo...?

- Connor, como no me respondas ahora mismo voy a llamar a una ambulancia.

Aquellas palabras amenazantes lo devolvieron a la realidad. En ese instante fue consciente del agudo dolor del que se aquejaba su rodilla e hizo una mueca. Alargó las manos a tientas para recoger el bastón e incorporarse.

- Estoy bien, no te preocupes.
- ¿Estás seguro? Te ha...
- De verdad, no es nada.

Intentó dar un paso, pero fue incapaz de apoyar todo el peso de su pierna herida sobre el suelo. Oyó a Amy chasquear la lengua y luego sintió que le cogía el brazo para que lo pasara por sus hombros y así ella poder sujetarlo por la cintura.

- ¿De qué conoces a ese tío?
- Está en mi Facultad, aunque él hace cuarto año. Me estuvo... tirando los trastos hace poco, pero le dejé claro que no quería nada de él y hace una semana que no le veo.
- ¿Cómo es? Físicamente, quiero decir.
- Alto. Rubio, de ojos claros... y bastante pijo. Tiene un montón de dinero.

El corazón le dio un vuelco. Coincidía con la descripción. No podía ser él, era imposible...

Llegaron al coche de Amy. La muchacha abrió la puerta del copiloto y él se sentó, de cara a ella, que se quedó fuera de pie.

- ¿Seguro que estás bien? Quizá sería mejor que fuéramos a urgencias para asegurarnos de que no te ha roto nada...
- ¿Vas a seguir insistiendo?
- Sí.
- Pues entonces de acuerdo. Vamos a urgencias.

Sin embargo Amy no se movió del sitio. Connor la escuchaba respirar aceleradamente frente a él.

- ¿Quieres saber porqué me metieron en la cárcel?
- No, yo... -farfulló algo incomprensible y se calló abruptamente. Pasados cinco segundos, dijo firmemente.- Sí.
- Maté a un chico.- respondió Connor, automáticamente. Había repetido aquella frase tantas veces que para él ya carecía de sentido.- Una noche, cuando volvía a mi casa, hace dos años... me encontré con un chaval que me abordó en mitad de la calle. Primero pensó que yo le quería robar, pero cuando se dio cuenta de que no era así, intentó robarme él a mí. Iba armado y parecía desesperado. Imagino que... necesitaba dinero, por algún motivo. Para droga, tal vez. Yo me intenté resistir, pero... me dejó ciego. Me hirió los ojos con su navaja y dejé de ver. Fue así, intentando defenderme sin ver nada, como lo maté. Realmente... lo hice sin darme cuenta.
- ¡Pero eso es injusto!- exclamó ella, nerviosa y enfadada.- ¡Tú no tenías la culpa de nada, él te atacó! ¡Fue en defensa propia y además, sin querer! ¿Pero qué...?- volvió a callarse, ahogada de indignación.- ¿Qué clase de justicia es la que tenemos?
- Su familia tenía mucho dinero. Contrataron a los mejores abogados y desestimaron mi palabra. Era su palabra contra la mía. Aquel chaval había muerto y yo, aunque ciego, seguía estando vivo. Alguien tenía que ser castigado, y me tocó a mí. Pero como era menor de edad, me condenaron sólo a dos años de cárcel.

Amy se quedó callada y Connor intentó imaginarse su expresión, sin conseguirlo. Por eso se sorprendió al notar que Amy se acercaba a él, haciéndose un hueco entre sus piernas, para pasarle los brazos alrededor del cuello y abrazarlo. Él, torpemente y asombrado por el gesto, le rodeó la cintura.

- Quiero que sepas... que mi opinión sobre ti no ha cambiado por lo que me has dicho. Y me da igual que lo haya dicho Dem.

Connor sintió un escalofrío al escuchar aquel nombre. Por un momento estuvo tentado a hablarle a Amy sobre la sospechosa relación que guardaba Dem con el chico al que había matado, pero lo sentía como algo privado, como un temor demasiado íntimo para compartirlo con nadie. Y por otro lado, no quería interrumpir aquel momento.

Amy le besó el cuello levemente. Él se volvió a estremecer, pero por motivos muy diferentes, y la estrechó aún más. La chica apartó lentamente la cabeza de su hombro. Le rozó la mejilla con la punta de la nariz, helada, y poco después sus labios se posaron con ligereza sobre los suyos.

Movido por un impulso inquieto e impaciente los atrapó en un largo beso.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Ay... Que maja Amy, la mayor parte de las personas juzgarían automáticamente a Connor como asesino. Y Dem... Me pregunto si no será el hermano (gemelo) de Angelus, el que está muerto. Qué nervios~ xD
Espero saberlo pronto ^-^
Un besazoo
PD: Sí, tengo un bonsai desde Navidades. Y me quiere, que lo sé yo xD

galicia maravillas dijo...

bonita historia, con un secreto intrigante :)) y muy chulo el diseño del blog :) un biquiño!!