domingo, enero 17

Renacer

[Imagen por removalist]

- ¿Qué te parece ese?

Su amiga le dio un codazo y señaló disimuladamente al joven que, delante de ellas, llamaba la atención de un camarero apoyado sobre la barra de la cafetería.

Amy se giró para observarlo. Era alto y delgado, tenía el cabello ondulado y rubio y los ojos claros. Sus facciones eran atractivas, su sonrisa magnética y su porte altivo. Su bata era de un blanco inmaculado, sin una sola mancha.

- No me convence.
- ¿Por qué no? Es muy guapo.
- Mira su bata. Está demasiado blanca. O es un inútil o no da palo al agua.
- ¿Y no puede ser cuidadoso y preocuparse por su imagen? Siempre piensas lo peor de la gente, Amy.
- Eso no es cierto.
- ¡Bueeeno! Perdona, tienes razón. Según los informes de mi padre, no juzgas a los demás por las apariencias. Aunque sus papeles tienen más de dos años, a lo mejor...
- ¡Eres una mentirosa!- rió ella.- No has leído los papeles de tu padre.
- ¿Estás segura?- sonrió ella, maliciosamente.- Tal vez no, pero sí que pegaba la oreja a la puerta de vez en cuando...
- Una cosa es juzgar a la gente por su aspecto y otra muy distinta es ser observadora.
- Ya, ya.

Amy sonrió levemente y volvió a mirar a la barra. El muchacho llevaba una bandeja con un café y dos tostadas hacia una mesa libre cerca de la suya. Se sentó, dejó un maletín de cuero sobre la mesa y al alzar su cabeza sus ojos se encontraron. Él esbozó aquella sonrisa irresistible.

- No me parece buena persona, nada más.- murmuró.
- ¿Qué más da que no lo sea? Si quiero liarme con él me da igual que no sea un santo. Casi mejor si no lo es.- comentó con picardía.
- Guarda secretos.
- Todos tenemos secretos. Además, mira quien fue a hablar. La que se chifló por un presidiario.

Amy frunció el ceño.

- No me chiflé por él, Vera.
- ¿Ah, no? Me dijiste que te quedaste sonriéndole como una tonta desde la calle.
- Fue... involuntario.- repuso ella, sonrojándose a su pesar.- ¿Alguna vez has visto a alguien reflejar todo su corazón en una sonrisa? Bueno, no, no hace falta que me contestes.- la cortó, antes de que pudiera ni siquiera abrir la boca.- Era la clase de sonrisa que tendría alguien que abraza la muerte sin ningún miedo. Alguien que no espera nada a cambio.
- ¿Estás segura de que no quieres otra sesión con mi padre, Amy?- preguntó Vera, enarcando una ceja.- A veces dices unas cosas tan raras...

1 comentario:

Carlos dijo...

Aish, me cae mal la amiga. Me parece una imbécl superficial xD Será muy exagerado tenerle tanta tirria con unas cuantas frases, pero no puedo evitarlo xD
Me gustan los fragmentos de la historia, pero sigo sin enterarme de casi nada xD Esperemos que el cerebro se me ponga en on xD
Un beso!