sábado, enero 2

Nueva Nadia: Capítulo 5, parte 3

Un único vistazo a las murallas de la ciudad bastó para hacerla sentir diferente. Si tan sólo eran piedras amontonadas unas sobre otras... ¿por qué la hacían sentir tan pequeña? La enorme puerta de entrada, construida de sólida madera y férreo metal, estaba abierta ante ellos dándoles la bienvenida. Parecía apuntalada en el suelo de tal forma que nada ni nadie pudiera tumbarla jamás. A sus pies, cuatro guardias cuyas armaduras refulgentes brillaban como bañadas en sangre por la luz del ocaso, permanecían firmes y vigilantes. Al verlos aproximarse cruzaron sus lanzas en un ademán por detenerlos, pero al reconocer a Garue, que alzó una mano en el aire, asintieron y los dejaron pasar con una breve inclinación de cabeza.

En los segundos previos a atravesar las puertas, Nadia contuvo el aliento, temerosa de sentirse aún más insignificante. Pero una vez cruzada la imponente muralla, no pudo evitar quedar decepcionada. A ambos lado del camino que seguían sólo había tierra... enormes parcelas de terreno nevado y granjas, enormes complejos de edificios de cuyas chimeneas escapaba el humo gris. Nadia suspiró, desalentada. Después del magnífico aspecto de las murallas, relucientes bajo el sol del oeste, y de los poderosos guerreros que las custodiaban... había esperado algo más que granjas y campos nevados. Aldren, que la observaba en silencio, sonrió divertido.

- No pensarás que Noorod es sólo esto, ¿verdad?- preguntó con burla.
- Pero sólo hay campo de cultivo.
- Noorod es tan grande que algunos granjeros, hace tiempo, sugieron la idea de crear una zona agrícola dentro de la ciudad.- explicó el muchacho.
- Pero entonces... ¿dónde está la ciudad?- inquirió Mielle.
- ¿Os habéis molestado en mirar al frente con más atención?

Nadia se irguió con cuidado de no perder el equilibrio e intentó atisbar algo por encima del hombro de Garue. Tras observar con detenimiento advirtió que Aldren tenía razón. A unos dos kilómetros de distancia, al final del camino empedrado y resbaladizo, se distinguían otras murallas. Eran de grandes bloques de piedra oscura, mucho menos atractiva, y estaban coronadas por numerosas torretas en las que ondeaban unos banderines rojos y naranjas. Su aspecto resultaba, en cierto modo, mucho más desafiante.

- La verdadera ciudad está tras esas murallas.- dijo, permitiéndose un poco de teatralidad y confiriendo a sus palabras un tono enigmático.

Nadia sintió que algo se revolvía en su estómago, imitando a la inquietante sensación que se apodera de uno al montar en una montaña rusa. Sonrió involuntariamente, y con un grito y una risa espoleó a su yegua para que cabalgara más deprisa. Mielle y Aldren se miraron un segundo y sin dudarlo un instante siguieron a su amiga con un alegre chillido. Iluna, que los vio alejarse cada vez más rápido adivinando sus intenciones, sacudió la cabeza e instó a su caballo a correr más. Poco después, un sorprendido Garue observaba a cuatro jinetes que lo adelantaban, envueltos en risas, como un suspiro. Maldijo entre dientes y clavó los talones en los flancos de su montura.

- ¡Xisel!- gritó, airado.- ¡Xisel, deja de hacer el tonto y compórtate como una adulta!

Como única respuesta, ella se giró y le sacó la lengua con insolencia.

Nadia se detuvo en seco cuando dos hombres, avanzando un paso y cruzando sus respectivas lanzas como si se tratara de un sólo hombre, le bloquearon el paso con gesto adusto. Pero en ese momento la alcanzaron Mielle y Aldren, seguidos por Iluna. El muchacho, en un movimiento quizá inconsciente, se interpuso entre la joven y aquellos dos soldados de aspecto feroz, haciendo que Nadia parpadeara con asombro. Iluna paseó a su caballo delante de los guardias con aire indolente. Uno de ellos, alto, con la nariz partida y una llamativa cicatriz cruzándole el ojo izquierdo, bajó el arma sin decir nada.

- ¿Nos vais a dejar entrar hoy o vamos a tener que quedarnos aquí hasta mañana?- preguntó la rastreadora con frialdad.
- ¿Tu nombre?- preguntó el hombre, observándola con intensidad.
- Xisel.

Entonces el hombre se echó a reír con alegría. Abrió los brazos, en un inequívoco gesto de recibimiento, y exclamó:

- ¡Xisel, nena, cuánto tiempo ha pasado!

Ella le devolvió la mirada con atención y tras unos breves segundos sus ojos se abrieron de par en par con incredulidad.

- ¡En nombre de los diez dioses, Kinro!- rió.
- ¡Diablos, por supuesto que soy yo! ¿Cómo no me reconoces?
- Has cambiado mucho, amigo. Estás más viejo, y tienes peor aspecto.
- Gracias.- contestó él secamente.- Tú, al contrario, estás incluso rejuvenecida. No daba crédito a lo que veían mis ojos cuando te has plantado ante mí. ¿Dónde te has metido todo este tiempo?
- He estado ocupada.
- Algunos te daban por muerta.
- ¿Muerta, yo? ¿Y lo creíste? Deberías saber a estas alturas que no es nada fácil acabar conmigo.

En ese momento Garue se incorporó al grupo y la atmósfera jovial reinante explotó como una burbuja de jabón. Él y Kinro intercambiaron una sombría y silenciosa mirada de mutuo reconocimiento. Iluna, que no prestaba la menor atención al rastreador, seguía observando a su viejo amigo con asombro.

- ¿Y se puede saber qué haces aquí, a las puertas de la ciudad, y con esas pintas tan formales?- preguntó con interés.
- Creo que es bastante obvio, nena. Montar guardia.
- No es el trabajo de un ninpou.- apuntó ella, con una ceja levantada.
- Últimamente los vaheri están más pesados que de costumbre y el rey consideró apropiado apostar a las puertas a hombres con más experiencia.

Iluna sonrió con ternura y le dio una cariñosa palmadita en el hombro.

- Tengo unos asuntos que atender, pero en cuanto pueda escaparme te buscaré y nos iremos los dos a beber y a recordar viejos tiempo, ¿te parece?
- Voto por eso.- respondió, con los ojos brillantes y una amplia sonrisa que marcaba más todavía su fea cicatriz.

1 comentario:

Carlos dijo...

Creo que yo también me habría sentido decepcionado si viese solamente campos de cultivo xD Pero bueno, parece que la descripción de la ciudad queda cerca, y seguro que me encantara ^^
Respecto a Kinro... ¿Se lleva mal con Garue porque le gusta Iluna? Qué intriga xD

Tienes razón con tu pregunta, ¿hasta cuándo? Jejeje... Ya lo verás~ xD
Continúa pronto, que acabo de leer y ya quiero más xD
Un besazo!!