sábado, enero 16

El Guardián

[Imagen por metalguppy]

- No lo entiendo.- musitó, sacudiendo la cabeza.
- Lamento no poder decirle nada más, pero el donante quiso permanecer en el anonimato y hemos de respetar su decisión.

Connor estaba completamente perplejo; no alcanzaba a imaginar quién podría ser su desconocido benefactor. No se le ocurría nadie.

- Aquí está su perro guía. Se llama Spirit.
- Es un buen nombre.- asintió él, agarrando la correa que la mujer le habían entregado.

Extendió la mano para acariciar la cabeza del animal, que era muy suave al tacto. El perro le lamió las yemas de los dedos.

- ¿De qué color es?
- Es anaranjado. Y enfrente de usted hay un taxi que lo está esperando. Ya le he dado la dirección de su nuevo hogar, y los gastos del viaje ya están pagados. Y será un viaje largo... Tendrá que ir a la zona este de la ciudad.
- Muchas gracias.
- A mí no tiene que agradecerme nada, sólo hago mi trabajo.
- ¿Entonces... podría transmitirle mi agradecimiento al donante?
- Eso sí que puedo hacerlo.- contestó, y Connor intuyó una sonrisa en sus palabras.
- Pues entonces, gracias por adelantado. Adiós.
- Adiós.

Antes de meterse en el coche y miró a donde se suponía que debía estar la puerta principal de la penitenciaría. No sabía cómo era, pero se la imaginaba como un edificio alto, de paredes grises y aspecto triste. Con algunas banderas nacionales ondeando en los tejados planos. Recordó a Don y entonces saludó con la mano a modo de despedida.

***

El taxi se detuvo. Connor se inclinó un poco hacia delante, acariciando con una mano las orejas de Spirit.

- ¿Por qué lado debo salir?- le preguntó al conductor.
- Por la izquierda, muchacho.- respondió éste, con amabilidad.- ¿Necesitas ayuda?
- No. Muchas gracias por todo.

Con cierta dificultad, tanteó buscando el manillar y abrió la puerta. Spirit bajó primero y él se dejó guiar por el animal hasta la acera. Oyó que el taxi arrancaba y se alejaba.

- Tú mandas, chico.- el dijo al animal.- Yo no tengo ni idea de donde estamos.
- Creo que en eso sí que puedo ayudarte yo.- le respondió entonces una voz femenina, bastante cerca de él.- Me llamo Bianca. Soy quien te está alquilando el piso.

Connor sonrió en la dirección de la que provenía la voz.

- Yo soy Connor. Encantado.
- Igualmente. Ven... deja que te guíe.

Bianca le cogió el brazo y lo ayudó a subir los escalones del portal. Su mano estaba fría y ella olía a galletas.

- Es un bajo. Así no tendrás que preocuparte por las escaleras, ya que no hay ascensor en el edificio. Es un edificio bastante triste, a decir verdad... muy viejo. La mayoría de los apartamentos tienen goteras, pero tú eres afortunado y no tienes ninguna. Es una suerte que no puedas verlo, sino creo que te deprimirías un poco al ver donde te ha tocado vivir.
- No creo que sea mucho peor que donde he estado los últimos años.- rió él.
- Eso es porque no lo has visto.- insistió Bianca.

Se detuvieron y Connor extendió una mano. Tocó la superficie lisa de lo que imaginó que sería una puerta. Bianca le dio un manojo de llaves.

- La más grande es la del portal, y la más pequeña la del buzón. La sobrante es la del piso. Si necesitas cualquier cosa... avísame, ¿de acuerdo? Vivo en el primero. Es la puerta de la derecha. Pero basta con que ese perrazo tuyo ladre un poco, te escucharé.
- Muchas gracias.- contestó él con sinceridad.
- De todas formas... me pasaré esta noche a ver cómo te estás adaptando, ¿vale? Y si quieres, puedo traerte una bandeja de galletas. Antes he hecho y me han salido demasiadas. Soy un poco golosa, pero no creo que me las vaya a comer todas.
- Las aceptaré con mucho gusto.
- ¡Genial! Pues hasta esta noche, Connor.
- Hasta luego.

Oyó que Bianca subía las escaleras y se marchaba. Palpó cuidadosamente la cerradura de la puerta e introdujo la llave adecuada. Giró y la puerta se abrió.

En el interior del piso olía a recién pintado. Sus pasos producían un ligero eco que le hizo saber que la habitación en la que se encontraba era espaciosa y estaba poco amueblada. Spirit ladró alegremente y agitó la cola, golpeándole con ella en la pierna. Con las manos por delante, Connor localizó a su derecha un mueble. Tanteó su superficie, cubierta por un cristal, y encontró una carta. Sonriendo irónicamente, la abrió y la dejó sobre el estante. Tenía una escritura punteada sobre el papel.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Hum... Así que por fin ha salido de la cárcel y ya tiene un pisito y un perro guía... Parece que las cosas empiezan a ir bien. ¿De quién será la carta? ¿De Amy? xD

Respecto a Nadia, ya sabes que me encanta cómo va quedando todo. Así que ese anillo es una llave a la Tierra... Humm... Tiene sentido xD ¿Se explicará quién creó las llaves a lo largo de la historia?

Ya se descubrirá cómo viajar a Abbise, pero aún queda tiempo (dale un mes, aproximadamente xD).
Un beso! ^-^

Xit dijo...

TE imaginas llegar a un piso, un sitio nuevo en el que comienzas una nueva vida, y no poder ver como es?

ES muy triste y negro un mundo asi.