miércoles, diciembre 23

Nueva Nadia: Capítulo 5, parte 1

El camino que abandonaba Taltha era apenas visible bajo la gruesa capa de nieve y sólo se reconocía por los leves surcos que algunos carromatos habían dejado sobre ella. El cielo blanco se confundía con el horizonte nevado sin que fuera necesario alejar demasiado la mirada, pero por fortuna era posible ver algún hueco azul entre las espesas nubes amenazantes, como pequeñas ventanas a otros mundos. Nadia iba montada a lomos de la yegua que Iluna había comprado para ella antes de dejar la ciudad; un animal dócil de pelaje negro brillante. La muchacha se mantenía erguida, arropada hasta las cejas por su capa de lana y muy concentrada en reprimir los temblores y controlar el castañeo de sus dientes.

Nadia se sentía melancólica aquella mañana y pese a los esfuerzos de Mielle y Aldren por darle conversación y arrancarle alguna palabra, estaba exasperantemente silenciosa. Iluna, un poco más alejada, cubría la retaguardia con una expresión tan sombría como la de la muchacha. Sin embargo una mirada al frente bastaba para adivinar el porqué del malhumor de la rastreadora: Garue, galopando con porte orgulloso, ocupaba la delantera de la comitiva. Tras unos inútiles intentos de Mielle por captar la distante atención de su amiga, Aldren le hizo un gesto para que le dejara probar a él. La joven aceptó aunque no demasiado convencida; dudaba que el chico tuviera el tacto necesario para situaciones como aquella.

- ¿Qué te pasa, Nadia?- preguntó el joven con delicadeza.
- Nada.- contestó, aunque con un tono que dejaba a las claras que sí le ocurría algo.
- Entonces quita esa cara de vieja amargada. Estás horrible, ¿sabes?- comentó, despreocupado.

Mielle alzó los ojos al cielo con desesperanza. Pero contrariamente a lo que esperaba, la estrategia de Aldren funcionó. Nadia se giró hacia él, ofendida, y con la evidente intención de soltar algún comentario borde o alguna de sus réplicas ingeniosas, pero tras abrir la boca una vez la cerró y fijó la vista en el camino. No tardó mucho en volverse de nuevo para hablar a regañadientes.

- Estoy preocupada.- dijo, refunfuñando.
- ¿Por qué?- se interesó Aldren.
- Por muchas cosas.
- Si no me lo vas a contar no empieces para luego dejar las cosas a medias.
- ¿Quién ha dicho que no te lo vaya a contar?- preguntó ella, indignada.
- Como le das tantas vueltas...
- Pues estoy preocupada por mi familia, ¿vale? Los echo mucho de menos, y también a mis amigos...
- ¿Cómo se llaman tus padres?- preguntó Mielle, contenta de que su amiga hubiera empezado a hablar.
- Mi padre Nicolás, y mi madre Aída. Mi hermano se llama Leo... bueno, Leonardo.
- Me dijiste que tu hermano era mayor que tú, ¿verdad?
- Sí, es cuatro años mayor. Es bastante gilipollas de vez en cuando, pero lo quiero mucho. Hace bastante que no lo veo.- suspiró.
- ¿Hay algo más que te preocupe?- quiso saber Aldren.
- Sí. No sé... cuándo, ni cómo, volveré a mi mundo. Es más... no sé si volveré. Nerume... está en guerra... es muy peligroso.- agachó la cabeza.- ¿Y cómo pasa el tiempo aquí en relación con mi mundo? Puede que no haya pasado ni un día o puede que haya pasado una semana o un mes. Mis padres pensarán lo peor y habrán llamado a la policía. ¿Pondrán carteles con mi cara en las calles? Me siento culpable por ello.

Mielle y Aldren intercambiaron una mirada inquieta, sin saber muy bien qué decir para tranquilizarla.

- Estás muy equivocada, Nadia.- dijo Iluna entonces desde atrás, con tono sarcástico.- Todos estarán celebrando que por fin te han perdido de vista.
- No tiene ni puta gracia, Iluna.- replicó ella, con voz herida.
- Vamos, vamos.- susurró la rastreadora, acercando su montura a la de la muchacha.- Lo siento. Ha sido una broma de mal gusto. Sabes que odio madrugar y más aún cuando aparte de madrugar tengo que ver el careto de ese idiota.- masculló, fulminando la espalda de Garue.- Pero no te preocupes, porque en tu mundo el tiempo transcurre más despacio que en Nerume.- le aseguró.
- ¿De verdad?
- No tienes más que fijarte en mí. En los cuatro años que he pasado fuera no he envejecido nada. Garue tiene mi misma edad y en cambio parece unos cuantos años mayor que yo, ¿no es cierto? Tu familia y amigos se preocuparán por tí, sí. Y lo pasarán mal, también. Pero cuando vuelvas todos se alegrarán muchísimo de verte y las cosas irán mejor que nunca.

Nadia esbozó una pequeña sonrisa.

- Entonces, si vuelvo, voy a vivir de gorra, ¿no?
- No digas si vuelvas.- la reprendió Mielle.- Claro que volverás.
- Por supuesto.- asintió Aldren.- No dejaremos que te suceda nada malo.
- ¡Ese es el espíritu, chicos!- exclamó Iluna, satisfecha.- Nadia está progresando mucho en sus entrenamientos y pronto llegará a tu nivel, Mielle. A partir de ahí podré entrenaros a ambas.
- Me parece bien.- sonrió la muchacha.
- Y yo os supervisaré.- comentó Aldren, confiado.- Puede que necesitéis de mis consejos.

Al decir aquello, ellas enarcaron las cejas haciendo que se ruborizase y aparte la mirada, incómodo. Nadia y Mielle rompieron a reír y Garue, unos metros por delante, se detuvo en mitad del camino y se giró para observarlos.

- Xisel, te dije que te encargaras de la retaguardia, no que te pusieras a chillar. Eres muy escandalosa.
- Haz el favor de olvidarme y dejarme en paz, Garue. Además, te he dicho mil veces que me llames Iluna.
- Iluna...- musitó entonces Aldren, pensativo.- Iluna... ¿Así no se llamaba tu gata, Nadia? Recuerdo haber visto ese nombre escrito en su collar...
- Sí, se llamaba así.
- Entonces... ¿tú eras la gata de Nadia?- preguntó el muchacho a la rastreadora, perplejo.

Garue empezó a reír a carcajadas. Iluna apretó los dientes con furia y le ordenó que se callase, pero él o no podía o no quería parar.

- Será cabrón.- masculló, humillada.- ¡Ven aquí, maldito idiota! ¡Atrévete a reírte de mí en mi cara!- gritó, mientras espoleaba su caballo.
- No te me acerques, Xisel, no quiero que me arañes.- respondió él, todavía entre risas.- ¿Me dejas en paz si te doy un ovillo de lana?

Como contestación la rastreadora soltó una retahíla de espeluznantes adjetivos que hicieron que Mielle y Aldren palidecieran y Nadia se desternillara de risa. Los dos ninpous se perseguían entre sí mientras se lanzaban insultos como cuchillos, y a cada ataque verbal de Iluna Nadia se reía todavía más.

- Todo eso lo ha aprendido de mí, ¿sabéis?- informó con orgullo. Luego empezó a dar palmas.- ¡Muy bien Iluna, sigue así!- la animó.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Aish, lo del tiempo siempre es un beneficio... Más o menos, claro xD Porque claro, a lo mejor Nadia envejece un año en una semana humana, y eso es una putada xD
Iluna... Iluna me encanta xD Simplemente es genial. Y Nadia presumiendo de haberle enseñado todos esos insultos... En fin... Únicas las dos xD
Un besazo, y felices Navidades (;

Carlos dijo...

Como es posible que más tarde no pueda conectarme para leer y comentar la nueva entrada, pues te comento en esta ^^
Se te ha echado de menos, ni siquiera avisaste de que te ibas -3-
Y anda que no te has metido un atracón de mis palabras xD Seguro que te sentarán mal xD
Lo de DW no es interesante, es una parida tremenda, solo es que me apetecía escribir algún relato corto xD
Y sobre Abbise... Aún le queda, mis momentos favoritos requieren mucho tiempo xD Y si esperas que no haya muerte y destrucción es que no me conoces, mis historias siempre tienen ambas xD
Felices fiestas para ti también ^^
Y feliz año nuevo!! ^-^
Un besazoooo!