martes, diciembre 22

Nueva Nadia: Capítulo 4, parte 6

Nadia aguardaba impaciente a que el sanador saliera de la habitación y les dejara entrar. Mielle sostenía una de sus manos entre las suyas, pero eso no aplacaba su nerviosismo. Se llevó su mano libre a la boca y comenzó a comerse las uñas, inquieta, cuando Iluna la vio y le dió un manotazo para apartársela. La muchacha la miró con enfado. Tras unos minutos que a Nadia le parecieron eternos, un hombre anciano y calvo salió de la estancia dejando la puerta entornada a sus espaldas.

- Está despierto y en buen estado.- informó, con tono alegre.- No sufre pérdidas de memoria y sus poderes están perfectamente, sin ninguna anomalía. Su condición física, sin embargo, es otra cosa. La pierna, así como las costillas fracturadas, tardarán un poco en curar, pero ahora que está consciente podremos progresar más rápidamente.- el sanador miró a Nadia, que observaba con asiedad el resquicio de la puerta.- Podéis entrar y verle.

Aldren estaba sentado en la cama, con la espalda apoyada en un par de cojines tras la almohada. Miraba por la ventana, a través de la cual se veían los tejados nevados de la ciudad. Un vendaje le rodeaba la cabeza, tapándole el ojo izquierdo, y continuaba hacia abajo cubriéndole el torso. Al verlo sintió una inexplicable sensación de alivio que le ayudó a respirar con más facilidad y le dibujó una sonrisa involuntaria en los labios. Aldren se giró al oírlas entrar y sonrió, pero aunque su sonrisa pretendía ser tranquilizadora Nadia pudo advertir en ella un atisbo de profunda tristeza. Mielle se aproximó a la cama del muchacho y éste le cogió una mano con un suspiro de pesar. Ambos compartían el mismo dolor, por el hogar perdido y las muertes de aquellos que habían sido una familia para ellos.

- Lo siento tanto, Mielle...- se diculpó el joven, con los dientes apretados.- No pude con ellos. No pude defender el fuerte...- dijo, frustrado.
- Sé que hiciste lo que pudiste, Aldren.- dijo Mielle, con voz reconfortante.- Eran demasiados, y aún así gracias a ti algunos pudieron escapar y Nadia y yo conseguimos huir.

Nadia frunció el ceño al ver la enorme facilidad de Mielle para ayudar a otros a soportar el dolor y su propia incapacidad para aliviar el suyo propio. Aldren la miró en ese momento.

- Me alegro de ver que estás bien. Me han contado... que te debo una.
- En realidad no, porque ahora estamos en paz.- repuso ella, sintiéndose muy avergonzada de repente.

Iluna, que se había mantenido en una esquina y relegada a un segundo plano, esbozó una sonrisa maliciosa. Al ver que Aldren reparaba en ella se adelantó unos pasos, colocándose detrás de Nadia y apoyando sus manos en los hombros de la muchacha.

- Mi nombre es Xisel, aunque ahora me llaman Iluna. Soy una rastreadora ninpou.- Aldren abrió los ojos de par en par, sorprendido.- Te pido disculpas por no haberte ayudado a defender el fuerte, pero mi misión es proteger a Nadia.
- Lo comprendo perfectamente.- asintió el muchacho. Luego suspiró.- De todas formas, eran demasiados. Pero al menos logré que pudiérais escapar...

Aldren dejó caer la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos por unos segundos antes de abrirlos de nuevo de golpe, irguiéndose alarmado.

- ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?- preguntó preocupado.
- Cuatro días.- respondió Mielle.
- ¿Cuatro días?- exclamó.- ¡Maldición! ¡Tenemos que ir a Noorod de inmediato!- dijo, haciendo ademán de ponerse en pie.
- ¿Tú estás tonto o qué?- le reprendió Nadia, poniéndole una mano en la frente y obligándolo a recostarse de nuevo.- Tienes una pierna rota además de unas cuantas costillas. ¿Cómo pretendes llegar? ¿Volando? No sé si puedes o no, pero no te lo recomiendo. Con el mal tiempo que hace, te congelarías.
- Nadia tiene razón, no estás en condición de viajar todavía.- dijo Mielle.
- No te preocupes, Aldren.- intervino Iluna.- Garue ha salido hoy hacia la capital para avisar a Irio y al Consejo de lo sucedido.
- ¿Quién es Garue?
- Otro rastreador ninpou.
- Me he perdido bastantes cosas, por lo que veo.
- En realidad no te has perdido nada.- musitó la rastreadora con desdén.
- Un momento.- dijo él, acordándose de algo.- ¿Has dicho Garue? ¿Garue Phaego?
- ¿Phaego?-repitió Iluna.- ¿Y de dónde sale ese nombre?
- Fue capaz de invocar a un fénix que se llamaba así. ¡Es un ninpou muy poderoso!
- No me digas.- resopló ella, malhumorada.

La débil sonrisa del muchacho se vio atajada por una mueca de dolor que provocó que Mielle lo observara con reprobación.

- Esa postura no te hace bien.- dijo, con firmeza.- Túmbate y descansa.
- Yo no...
- Si quieres recuperarte lo antes posible debes descansar.
- Pero...
- ¿Por qué Nadia y tú os resistís tanto a guardar reposo?- preguntó con exasperación.- Creí que tú al menos serías mejor paciente que ella.

Nadia le dedicó un guiño cómplice a Aldren que Mielle descubrió y por lo que empezó a reñirlos a los dos con severidad mientras que ninguno de los dos podía reprimir la risa.

1 comentario:

Carlos dijo...

Por fin ha despertado del todo y ha hablado ^^ Aish... Empeñado en viajar hasta herido... Desde luego en lo de cabezota se parece a Nadia bastante, ¿no crees? xD Y pobre Iluna, mira que restregarle por la cara que Garue invocó a un fénix... xD
Respecto a mí... Lo mejor para mí sería congelarme el corazón y así no sufrir, pero eso no sería ser valiente, sería volver a lo de siempre.
A mí tampoco me gusta verme triste, créeme xD
Un besazo!