domingo, diciembre 20

Nueva Nadia: Capítulo 4, parte 3

Permanecieron en Taltha cuatro días a la espera de que Aldren despertase. Mielle dedicaba su tiempo a visitar el Templo de Írtaco para rezar por todos aquellos que habían muerto a manos de los vaheri y a ayudar en la Curandería todo cuanto le era posible, pasando las horas entre los enfermos y los heridos, desviviéndose por ellos. La joven se mostraba entregada cuando trabajaba, pero un tanto distante y ausente cuando se quedaba a solas con Nadia. Ésta no se lo podía reprochar, pues entendía perfectamente la situación en la que se encontraba su amiga. Respetaba su silencio e intentaba no presionarla, pues sabía que su herida tardaría un tiempo en cicatrizar.

Garue e Iluna siguieron con gran interés el interrogatorio del falso sanador, que resultó ser un hombre comprado por los vaheri cuyo objetivo era secuestrar a Aldren y llevárselo como rehén. El hombre juró no saber para qué querían al muchacho, y finalmente lo condenaron por traición. Los rastreadores también se encargaron de enviar un mensajero a Noorod, la capital de Ebaím, para informar al Hechicero Irio de la tragedia sucedida en su fuerte.

Fueron unos días muy duros para Nadia, que empezó a echar de menos a su familia, a sus amigos y a sentirse bastante preocupada acerca de cómo podría regresar a su mundo. La joven intentaba mantenerse ocupada para evitar pensar en asuntos desagradables para los que nadie tenía una clara respuesta, pues cuanto más pensaba... más dudas y misterios le surgían y la ignorancia en la que todos la obligaban a permanecer se hacía cada vez más insoportable. Iluna procuraba estar a su lado y animarla, pero sus esfuerzos no se veían demasiado recompensados. Nadia se mostraba a menudo triste, silenciosa y apática, por lo que la rastreadora la inició en una serie de actividades para forzarla a salir del mutismo en el que se había encerrado.

Comenzó a enseñarle a montar a caballo y también a aprender a defenderse y a atacar a un enemigo. Los entrenamientos eran agotadores, pero los paseos a caballo le ofrecían la posibilidad de estudiar Nerume mucho más a fondo. Aquel nuevo mundo, lleno de magia, la fascinaba. Y aunque de momento su entorno de investigación se reducía a Taltha, Nadia sentía curiosidad por cada detalle. La Curandería y el Templo eran los lugares que más llamaban su atención, y la muchacha bombardeaba con sus preguntas a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharla.

La hermosa cúpula de cristales azules que cubría la Curandería no era una simple estructura decorativa, sino que tenía una función esencial: bajo ella se cultivaban todas las plantas medicinales y se preparaban todos los medicamentos. El cristal azul con el que estaba construido tenía unas extrañas cualidades gracias a las que convertía la luz del sol en energía curativa, de la que se impregnaban todas las medicinas. Por ello también, en cada habitación, había un fragmento de ese cristal que ayudaba a acelerar la recuperación de los enfermos. El Templo de Írtaco, por el contrario, constituía un misterio para Nadia, y aunque Mielle le había pedido en más de una ocasión que la acompañara al interior, la muchacha no se sentía con fuerzas para ello. La mera idea de entrar en un lugar en el que imperaba la presencia de un dios, la intimidaba. Porque... en Nerume, el concepto de dios era distinto: posible y tangible.

Durante el resto de su tiempo, que no era poco, Nadia velaba a Aldren. Junto a su cama, se limitaba a verlo dormir silenciosamente. Era lo que la salvaba de su desesperación, pues se sentía muy unida a él. Ese vínculo la desconcertaba y confundía, ya que no lo comprendía. Era cierto que le debía la vida... pero sabía que se trataba de algo más. A veces, cuando estaba lejos de él la invadía una extraña ansiedad que la obligaba a volver corriendo a su lado. Era un completo desconocido para ella y sin embargo... de forma íntima era consciente de que él era su responsabilidad y viceversa. A pesar de sus miedos y preocupaciones, él hacía que en cierto modo todo mereciera la pena.

1 comentario:

Carlos dijo...

Aish... La verdad es que me da penita Nadia, tan lejos de su familia... No sé cómo me lo tomaría yo xD Así que aprendiendo a montar a caballo y pelear con la espada... Hum... Me parece que me va a gustar ver cómo continúa la historia xD
En fin... Así que el hombre era un traidor... Pues espero que la condena por traición sea muerte jum
Y lo del templo... Sí, la verdad es que en un mundo con tanta magia sí que sería posible la existencia de un dios, y eso amedranta bastante xD
Respecto a los cristales, reconoceré que algo me olía xD Ya son muchos años jugando a videojuegos y aprendes a adivinar cosas pequeñas xD
Un besazo!
Carlos