jueves, diciembre 3

Nueva Nadia: Capítulo 3, parte 2

Conforme el día transcurría las nubes del cielo se espesaron todavía más hasta cubrir por completo cualquier hueco azul, adquiriendo un color oscuro. La luz existente tenía una tonalidad gris y mortecina, y el viento arreció, tornándose más frío e insoportable. Bajo aquel panorama, la ciudad de Taltha ofrecía un aspecto sombrío y desamparado. Era tan pequeña que a Nadia le resultó difícil identificarla con su propio concepto de ciudad: estaba rodeada por una sólida muralla de piedra no demasiado alta y en sus almenas brillaban unas débiles luces titilantes. Detrás de los muros se podían apreciar los tejados de algunos de los edificios más altos y las columnas de humo que escapaban de las chimeneas y se mezclaban con el gris del cielo encapotado. Taltha parecía un lugar bastante tétrico y casi desierto.

La nieve había sido parcialmente retirada de la puerta principal que daba acceso a la ciudad. Junto a la entrada había una caseta de piedra a través de cuyas ventanas se veía un resplandor ambarino. Alguien, en el exterior, montaba guardia silenciosamente. Llevaba un casco metálico, una cota de malla y aferraba una lanza en el puño con los nudillos blancos. Su respiración se convertía en una nube de vaho alrededor de su nariz y boca. Cuando las vio acercarse alzó el arma y las hizo detenerse.

- ¡Alto!- exclamó.- ¿Quiénes sois y a qué venís?

Nadia entrecerró los ojos para ver mejor. Se trataba de un hombre joven, de piel pálida y barba oscura cubriendo su pronunciado mentón.

- Sorwel, soy yo... Mielle.
- ¡Dioses benditos, Mielle!- sonrió él, con entusiasmo.- ¡Hace mucho que no te veíamos por aquí? Has crecido mucho. ¿Cómo está...?
- Tengo noticias importantes y urgentes.- le interrumpió ella, bruscamente.- El fuerte del señor Irio ha sido atacado por los vaheri. Su aprendiz se quedó defendiéndolo y nosotras pudimos escapar, pero no sabemos qué habrá pasado...
- ¿Los vaheri, dices?- repitió el llamado Sorwel con gravedad.- Avisaré de inmediato al hacásar para que reúna al ejército y organice las defensas.
- Mil gracias, Sorwel.

Sorwel asintió con un gruñido e hizo un gesto a sus hombres para que abrieran las puertas. Mielle tiró de las riendas del caballo y lo condujo a al interior de la ciudad siguiendo un camino adoquinado y cubierto de nieve sucia.

Al doblar la primera esquina avistaron a Iluna, de pie y con la espalda apoyada sobre una pared de piedra, aguardándolas mientras se observaba las uñas con expresión aburrida. Alzó la cabeza y bostezó perezosamente. A pesar de su aspecto despreocupado Nadia advirtió que sus ojos permanecían alertas. La rastreadora sacó de un bolsillo una bolsita de cuero que tintineaba alegremente y la sopesó varias veces en sus manos con aire jugetón antes de lanzársela a Mielle, que la atrapó al vuelo.

- Al final de esta calle hay una posada bastante decente. Nos alojaremos allí.
- La conozco.- dijo Mielle.
- Mejor que mejor.
- Iluna... - murmuró Nadia. La mujer la miró.- ¿Puedo pedirte algo?
- ¿Qué?- inquirió la rastreadora, con cautela.
- Me gustaría que fueras al fuerte... a investigar lo que ha pasado. A... ayudar a Aldren, porque seguramente necesitará ayuda.

Mielle asintió efusivamente. Pero Iluna negó con vehemencia.

- Lo siento, no puedo hacerlo.
- ¿Por qué no?- preguntó Nadia, desilusionada.
- Mi misión es protegerte.- dijo.- No voy a abandonarte. Lamento mucho lo de Aldren... pero tú eres mi prioridad.
- ¡Por favor!- suplicó Nadia, con los dientes apretados.- Puedes transformarte en pájaro e ir y volver rápidamente. No tardarías nada.
- He dicho que no y lo mantengo, así que deja de insistir.- replicó la mujer con un tono que no dejaba lugar a más protestas.

Nadia se sintió furiosa. Apretó los nudillos con rabia. Se sentía impotente... y culpable por lo que había sucedido en el fuerte del Hechicero Irio y no podía hacer nada al respecto excepto sentarse a esperar la llegada de las malas noticias.

- Id a la posada.- repitió.- Mielle, Nadia sigue enferma, así que dejo en tus manos su reposo. Yo iré a dar una vuelta de reconocimiento, así que no me esperéis despiertas. Cenad y dormid; ambas lo necesitáis.

Y sin más preámbulos echó a andar calle abajo hasta perderse entre las sombras. Nadia, con las mejillas sonrojadas debido al enfado, se volvió a Mielle a tiempo para verla disimular la expresión triste de sus ojos dorados.

- Iluna tiene razón, Nadia.- dijo, intentando sonar de forma positiva.- El hacásar mandará a sus guerreros, no hay necesidad de que ella nos abandone a nosotras. Aldren se sacrificó para que pudiéramos huir... y eso no habrá servido de nada si nos exponemos a peligros innesarios, ¿verdad? Además, no estás curada del todo y tienes que reponer fuerzas. Comer algo caliente y descansar.
- Es sólo que me siento... mal. Como si todo fuera culpa mía.- Mielle se mordió un labio.- Y no entiendo nada.- insistió.- No sé porqué estoy aquí, ni quienes son esos vaheri...
- Bueno...- dijo Mielle, vacilante.- Lo de los vaheri sí puedo explicártelo.
- ¿En serio?
- Sí.- respondió con una sonrisa.- Pero tienes que prometerme que vas a descansar.
- Ya decía yo que la información no me iba a salir gratis...

2 comentarios:

Carlos dijo...

Aish! ¿En serio en el próximo capítulo ya sabremos qué son los vaheri? Bieen ^^
Aish, pobre Aldren... ¿Para qué me lo recuerdas? Yo estaba siendo feliz con la rápida huida de las tres, olvidándome del todo de Aldren, y vas y me lo mentas ¬¬
Me encanta ^^ Es más, me encanta muchísimo cómo va esta historia ^^
Un besazo
Carlos

Carlos dijo...

Puf, pues no quedan misterios...
Si tú supieras... xD
Al final, evidentemente, habrá muertos, solo puedo adelantarte esto xD Aunque eso será al final final, que habrá todos los muertos que yo quiera xD Hasta entonces intentaré contenerme xD
Y sí, Wolfang es gilipollas, pero es un gilipollas superdotado y con una mentalidad criminal que solo PIIIIII podrá igualar (muahahaha).
Y tranquila, que Joan volverá, tú dale tiempo (hasta la segunda parte, no sé en qué capítulo la empezaré xD).

Y me alegro de que nos expliques que son los vaheri ^^ Porque, si tú fueses yo, empezaría la explicación y, de pronto, pondría ruido de guerra y la interrumpiría xD
Y bueno, creo que entonces este puente todos abandonamos blogger, porque yo me voy a asturias xD
Un besazo!
Carlos
PD: Me pregunto por qué siempre añado mi nombre al final de los comments... xD