martes, diciembre 1

Nueva Nadia: Capítulo 2, parte 7

Nadia le dedicó al animal una mirada mezcla de tristeza y desconfianza. La gata, sentada sobre sus patas traseras, se limitaba a observar fijamente a las dos muchachas con sus ojos azules de pupila rasgada, completamente inmóvil. Poco a poco, su silueta empezó a brillar. Tan tenuemente al principio que Nadia se restregó los ojos pensando que se lo estaba imaginando, pero aumentando de intensidad a cada segundo. El contorno elegante del animal quedó rodeado por una aureola de luz púrpura tan resplandeciente que las jóvenes tuvieron que apartar la vista para no hacerse daño en los ojos.

Cuando el fulgor desapareció, ya no quedaba rastro alguno de la gata. En su lugar vieron a una extraña y hermosa mujer sentada en el suelo con las piernas cruzadas y expresión divertida. Era muy atractiva; tenía el cabello corto y despeinado, de color gris perlado, unos grandes ojos violetas y un cuerpo ágil y esbelto cubierto por un traje de cuero negro consistente en chaleco y pantalones. En sus mejillas tenía unas espirales púrpuras que además perfilaban sus ojos. Nadia, boquiabierta, estaba demasiado sorprendida para asustarse. Mielle, al contrario, había desenvainado la espada corta que le colgaba del cinto y se había interpuesto entre ella y la misteriosa mujer.

- ¡Quién eres y cuáles son tus intenciones!- exigió saber, nerviosa.

La mujer se incorporó lentamente, observó a la muchacha de pies a cabeza y esbozó una sonrisa ligeramente presuntuosa.

- No me hagas reír, pequeña. Te mataría en un pestañeo antes de que te dieras cuenta.- Mielle palideó y los nudillos se le quedaron blancos al apretar con más fuerza la empuñadura de la espada.- Pero tranquila... porque mis intenciones no son hostiles.- añadió, mientras se relamía los labios.
- ¿Quién eres?- preguntó Nadia, susurrando.

La mujer se aproximó a ella y le puso las manos sobre los hombros, apretándolos cariñosamente.

- ¿No me reconoces, Nadia?- dijo, casi en un ronroneo.- Soy Iluna. Tu querida gatita.- Nadia frunció el entrecejo, confundida.- Oh, bueno. Ahora soy un poco distinta, como puedes ver. Ahora soy Xisel, una rastreadora a la que asignaron la misión de protegerte.

En circunstancias nromales, Nadia no la habría creído. O al menos, habría hecho algunas preguntas. Pero aquella situación no tenía nada de normal. Estaba en un mundo que no era el suyo, alguien la buscaba y había presenciado una batalla mortal entre seres humanos. Nada tenía sentido... ¿qué daba una locura más? Buscó en los ojos violetas de la mujer... y descubrió que era cierto. Le estaba diciendo la verdad.

- ¿Xisel?
- Si te resulta extraño puedes seguir llamándome Iluna. Siempre me ha gustado mucho, es un nombre bonito.
- ¿Estás de nuestra parte, entonces?- preguntó Mielle, aún un tanto recelosa.
- Estoy del lado de Nadia, sí.- asintió ella.- Así que guarda el arma. Como te he dicho, no tendrías ninguna oportunidad contra mí.

Nadia sonrió y, movida por un impulso, abrazó a la rastreadora. Ella, lejos de parecer asombrada por el gesto, la estrechó cálidamente entre sus brazos y le besó el pelo con ternura.

- Me gustaría seguir llamándote Iluna, si no te importa.
- Como quieras.- dijo ella.- Siéntate, Nadia. Estás haciendo más esfuerzos de los que deberías y sólo conseguirás empeorar.

Nadia obedeció sin rechistar y volvió a sentarse sobre la manta, que se había llenado de copos de nieve. Iluna cerró los ojos y tras hacer unos rápidos e incomprensibles movimientos con las manos, la nieve dejó de caer y el aire comenzó a caldearse. Mielle parpadeó perpleja.

- ¿Eres una hechicera?- preguntó.
- No, soy una ninpou.
- ¿Ninpou?- repitió Nadia.
- Una persona dotada con las habilidades de invocar bestias y adoptar formas animales. Puedo utilizar la magia, pero sólo a cierto nivel. Sólo me sé algunos trucos como éste.

Nadia empezó a toser violentamente. Mielle corrió hasta el caballo y cogió la bolsa con medicinas que había preparado antes de salir del fuerte. Abrió un tarro que contenía unas hojas de color verde oscuro y se las dio a Nadia. Ella las cogió y las miró con el ceño fruncido.

- ¿Qué hago con ellas?
- Comértelas.- dijo Mielle, contrariada.- Te las metes en la boca, las masticas y te las tragas.
- Sé como se come.- replicó Nadia.- Pero es una forma muy rara de tomarse las medicinas.
- La habitual.
- No, la habitual es en pastillas, al menos en mi mundo.
- No estamos en tu mundo, Nadia.- le recordó Iluna son suavidad.
- Ya me he dado cuenta.- refunfuñó ella.

Al otro lado de las paredes de la burbuja protectora, los árboles se balanceaban violentamente empujados por el viento, que soplaba cada vez con más fuerza. La nieve era una pesada cortina blanca que no permitía divisar nada a lo lejos, y el sonido del viento parecía un llanto incesante y desgarrador. Nadia se había tumbado, tapada con una manta cálida hasta la nariz e intentaba dormirse. Era algo difícil de conseguir; el ruido la desvelaba, y su estómago rugía quejumbrosamente. Iluna y Mielle habían encendido un fuego y hablaban en murmullos entre sí.

- Iluna…- dijo Mielle.- Hay una cosa que no entiendo.
- ¿Qué?
- ¿Desde cuándo cuidas de Nadia?
- Desde hace cuatro años.
- Los hechiceros de todo Nerume han estado buscándola desde hace muchísimo tiempo, y sólo Aldren hasta hace dos días ha sido capaz de encontrarla. ¿Por qué no la trajiste tú?
- Porque mi misión no era traerla aquí, sino protegerla.
- Pero…
- Después de que los primeros versos de la profecía se cumplieran, me encomendaron buscar y proteger aquello que había desaparecido. Y eso hice. Estuve esperando mucho tiempo y tardé mucho en encontrarla. Fue muy duro. Quien iba a imaginar que el arma tomaría la forma de una muchacha...
- ¿Qué?- preguntó entonces Nadia, medio adormilada.
- Nada, pequeña. Olvida lo que he dicho.- repuso Iluna.

Nadia parecía a punto de protestar, pero Iluna le puso la mano sobre la frente y enseguida la muchacha cayó en sus brazos, con los ojos cerrados.

- La has…
- La he dormido.- aclaró Iluna, mientras acomodaba a la muchacha en el suelo y le ponía su propia manta encima.- Aún no debe saber nada... no está preparada para ello.

1 comentario:

Carlos dijo...

Ay! ¿Cómo que un arma? ¿Y me dejas así? ¬¬ Espero que no por mucho tiempo, por tu salud ¬¬
Esto cada vez es más interesante, e Iluna me encanta, simple y llanamente.
Esta intriga me mata, siendo claros. Mañana espero tener una actualización lista a primera hora xD
Y respecto a Abbise, diré que aunque a veces no lo parezca, Kat está tan salida como una adolescente normal, de ahí la voz xD
Y Blaze Winter... Diremos que es importante (en realidad se llama Blaze Strom y se apellida Winter Wind, y Strom es alemán y significa electricidad xD). Intentaré que caiga bien, pero tengo grandes planes de futuro para él xD
Un besazo, y espero impaciente la próxima actualización ^^
Carlos