jueves, noviembre 12

Nueva Nadia: Capítulo 1, parte 3

Le llevó tres cuartos de hora trasladar todas las cajas de cartón desde la entrada de la tienda al interior del almacén, una pequeña habitación húmeda y fría que olía a moho, haciendo parada en el mostrador a mitad del trayecto para anotar lo que ponía en la etiqueta de cada una. En ellas, con letras mayúsculas, aparecían escritas cosas como "Talismanes africanos", "Colgantes plumas ave paraíso", "Fósiles", "Piedras céntricas", y cosas por el estilo. Justo la clase de productos que Samuel vendía en aquella tienducha cuya existencia conocían los vecinos del barrio y poco más. Nadia no se explicaba cómo conseguía mantenerla abierta y de dónde sacaba los fondos para seguir pagando el alquiler del local. Recibían clientes, sí, pero muy pocos, y la joven dudaba que los mínimos beneficios que Samuel pudiera recibir de sus ventas consiguieran mantener el negocio a flote. Más aún cuando de aquello que ganaba tenía que pagarle a ella un sueldo. Pero el dinero de Samuel no era asunto suyo y nunca le había preguntado nada al respecto.

Una vez acabada la faena, barrió el suelo, apagó las luces y cerró la tienda. Su estómago rugía con fuerza a pesar de que había desayunado hace poco y estaba deseando llegar a casa para partirse un trozo de queso y picar algo de embutido. Se agachó para echar el candado, tan distraídamente y con la cabeza llena de imágenes de comida apetitosa que casi no llega advertir el objeto circular y plateado que había en el suelo, a tan sólo unos pocos centímetros de ella. Alargó la mano y lo cogió, observándolo con curiosidad. Se trataba de un anillo que parecía de plata, de diseño bastante sencillo. Era liso, excepto por diez líneas horizontales, una detrás de otra, horadadas suavemente en su superficie sin llegar a atravesarla. Tal vez perteneciera a Samuel o quizá era parte de la nueva mercancía, que se había debido caer al suelo de alguna de las cajas. Sea como fuere, no pude evitar probárselo en el dedo corazón. Apreció, satisfecha, que le quedaba a la perfección. Ni justo ni holgado.

Con aquel nuevo hallazgo, entró en el portal del edificio y subió en el ascensor hasta su casa, más contenta que antes. Se dirigió directamente a la cocina, abrió la nevera y atacó lo que se le puso por delante. Iluna apareció por el quicio de la puerta, caminando con parsimonia. De un ágil salto se subió a la tabla de planchar y con un maullido lastimero le pidió algo de comida. Nadia le dio un trozo de jamón, que el animal devoró en un visto y no visto.

Salió de la cocina y fue hacia el comedor. Se tiró en el sofá, adoptando una posición horizontal, y esperó a que Iluna subiera detrás de ella. Cogió a la gata en brazos y la subió encima de su pecho, donde el animal se acomodó rápidamente, ronroneando y con los ojos entrecerrados. Nadia la acarició, y como siempre que lo hacía, empezó a relajarse. Era un ejercicio que tenía el mismo efecto en ella que ese tipo de objetos anti-estrés que eran tan populares últimamente. Un repentino sopor la invadió y pronto sus propios ojos comenzaron a cerrarse. Los párpados le pesaban una barbaridad y tampoco le apetecía evitar aquella agradable modorra.

Bostezó y sus manos dejaron de acariciar a Iluna para caer a ambos lados de su cuerpo, laxas. Oyó, de forma distante, a la gata maullar de forma apremiante. Nadia gruñó una ininteligible protesta para acallarla, pero no supo si funcionó o no ya que al segundo siguiente se había quedado profundamente dormida.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Jajaja Dios, ¡cómo le gusta a Nadia dormir! xD Vale que ha hecho un gran esfuerzo para mover las cajas, pero de ahí a despertarse, estar algo más de una hora despierta y volver a dormirse... xD A mí me relaja acariciar a mis perros, pero al final se cansan y se largan con mi padre (malditos traidores... xD).
Aish! Ahora mismo subo la actualización de Abbise xD A ver qué te parece.
Carlos

Angus dijo...

Me encanta tu relato. Después de haberme dado casi de bruces con él, intentaré seguirlo. Hace poco he leído otra historia en un blog, también buenísima. Esta tarde estoy abrumado por tanto talento.

Carlos dijo...

En serio, no sé cómo has podido adivinar algo xD Si yo fuese vosotras, más bien poco xD Pero tienes razón, aún falta una parte de la explicación que espero que te sorprenda un poco más xD
Me alegro de que aun así te siga gustando ^^
Y sí, este finde seguiré en Madrid y actualizaré, como de costumbre, aunque hoy hago un especial y también actualizaré el domingo xD
Un besazo enorme!!
Carlos