miércoles, octubre 21

Hacia atrás en el tiempo (20)

Me pasé la noche en vela sin pegar ojo, maquinando y dándole vueltas a aquella idea tentadora y apetitosa que no me podía quitar de la cabeza. Era demasiado buena... y estaba más que dispuesta a llevarla a cabo. Los inconvenientes para ello eran los medios de los que tenía que servirme para realizarla y las consecuencias posteriores, si no salía como yo esperaba. Pero ya me daba igual. Si tenía que lanzarme el plan kamikaze para poder regresar a mi tiempo real lo haría con gusto y lo antes posible. Estaba harta ya de aquella pesadilla que no terminaba nunca.

Tenía que hacer un viaje para el cual necesitaba dinero. Una cantidad de la que, después de gastar mi sueldo en el Oráculo, no disponía. Y no estaba dispuesta a esperar al próximo examen de inglés para llevar a cabo mi plan. Dicha cuestión me planteaba un dilema bastante desagradable: podía contarle a mi madre lo que me sucedía y pedirle prestado el dinero que necesitaba, exponiéndome a que no me creyera y me encerrara en mi habitación hasta conseguir una camisa de fuerza, o... podía quitarle el dinero a mis padres y marcharme sin decirles palabra.

La segunda opción no me gustaba nada. Odiaba mentir a mis padres y por regla general confiaba en ellos lo suficiente para ser sincera sobre cualquier cosa y llegar a un acuerdo razonable. Pero aquella ocasión constituía una excepción. No podía arriesgarme a que me prohibieran irme; tenía que hacer aquello, necesitaba volver a mi tiempo real de una vez. Iba a volverme loca o a deprimirme si tenía que quedarme allí una semana más.

A pesar de la culpabilidad que me invadió al decidir acabé por escoger la segunda alternativa, para evitar correr riesgos innecesarios. Planeé mirar en la caja del dinero a la mañana siguiente y cogerlo si había o esperar si no. Y en cuanto lo tuviera me pondría manos a la obra sin demora. Me lo pensaba jugar todo en aquel movimiento, en un todo o nada. Si fallaba... me encontraría en una ciudad extraña sin dinero y sin un lugar donde pasar la noche viéndome obligada a llamar a mis padres, a los que había robado y engañado previamente. Pero ya me había cansado de esperar y de fingir y no quería pasar ni un solo minuto más arrepintiéndome de nada. Además... tenía que admitir que sentía impaciencia. Tenía ganas de verlo otra vez, aunque me daba miedo no poseer la valentía suficiente para hacer lo que tenía en mente.

Los nervios no me dejaban dormir, así que acabé levantándome y dirigiéndome a la cocina. Mis dos gatos me acompañaron hasta allí, maullando y ronroneando con la esperanza de que les rellenara sus platos con comida de lata. Pero los decepcioné, sin embargo, puesto que lo que hice fue buscar la valeriana y tomarme dos cápsulas. Después de eso regresé a la cama y seguí imaginándome el reencuentro hasta quedarme dormida.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Aish... La verdad es que da penilla robarle a los padres, sobre todo cuando hay tanta confianza con ellos... Pero tenía que encontrar alguna forma de ir a... Bilbao, supongo xD
Y bueno, a ver si funciona, y vuelve a su presente real, que ya empieza a dar penita con tan mal que lo pasa de tanto fingir xD
Un besazo!
Carlos

Carlos dijo...

Bueeno, bueno, Burgos, Bilbao... Teniendo en cuenta mi memoria, ya hemos tenido suerte de que no haya dicho Hu Xian xD Y gracias por tus comentarios, siempre consigues sacarme una sonrisilla y animarme el día ;)
Y tienes razón, alguien perfecto caería más gordo que otra cosa, pero la gente de mi clase me hace pensar que esperan que nunca falle y acaba por entrarme el miedo a no conseguir alcanzar las espectativas y eso es horrible...
Pero bueno, con respecto a Abbise, ¡no es que mis capítulos sean cortos! Es que tu escribes mucho xD Pero no me quejo, que me gusta xD
En fin, que un besazo enorme!
Carlos