martes, octubre 20

Hacia atrás en el tiempo (18)

Lo estuve pensando durante una semana.

Las opciones que se me presentaban eran ambas malas por igual. Si no hacía nada y seguía fingiendo como hasta ahora, nada me aseguraba que tarde o temprano pudiera regresar a mi tiempo. Llevaba ya más de un mes allí y estaba desesperada. Tal vez hubiera podido aguantar... si se hubiera tratado de medio año, o año entero, pero cinco eran demasiados y en algunos aspectos, como en mi relación con Javi, las cosas se estaban poniendo cada vez más difíciles.

Por otro lado, ahora tenía una pista. Una pista muy poco fiable, pero al menos contaba con una luz que me alumbraba un camino diferente. Era probable que siguiendo los consejos del Oráculo lograra volver... pero si no funcionaba las dos consencuencias que podía acarrear el hecho de decir la verdad eran fatales. O bien mi futuro cambiaba drásticamente o bien me internaban en un psquiátrico por delirio crónico. Ninguna de las dos me resultaba muy atractiva.

Sin embargo, a pesar de mi indecisión, pronto la necesidad se impuso a la duda y al miedo, dejándome sin mucha oportunidad para elegir por mí misma.

Era domingo. Javi, por fin, me había presionado lo suficiente como para convencerme de que subiera a su casa. Para más inri sus padres no estaban (dato que había decidido olvidar) y su hermana, encerrada en su habitación escuchando música, no era un obstáculo para lo que yo sabía que él tenía en mente.

Vimos una película. O mejor dicho, empezamos a verla. Nos sentamos en su cama y la vimos en la televisión que tenía sobre la mesa, para jugar a la play. Primero me cogió la mano y comenzó a acariciarme el brazo. Era algo que me gustaba, así que no me quejé y le dejé hacer. Luego se inclinó para besarme en el cuello y finalmente en los labios para acabar, sin saber muy bien cómo, tumbados y con Javi intentando quitarme el jersey. Mis manos sujetaron las suyas para detenerlo y me incorporé.

- ¿Qué pasa?- preguntó él.
- No puedo hacerlo.
- ¿Por qué no?- inquirió, entre triste y enfadado.
- Porque no quiero. No me apetece.
- ¿He hecho algo que te haya molestado?

Suspiré con exasperación. Todo aquello empezaba a cansarme ya.

- No es eso. Es simplemente que no tengo ganas, deja el tema ya.
- No lo comprendo.- resopló él, apartándose.- Parece que yo no te gustara. ¿Es que no quieres estar conmigo?
- ¡Pues no!- grité, sin poder evitarlo.

Javi me miró con los ojos muy abiertos, sin entender.

- ¿Estás... estás cortando conmigo?
- Sí.- contesté, poniéndome de pie y mirándolo de frente.- Me voy.
- ¡Espera!- exclamó, agarrándome el brazo.- ¿Por qué? ¿Qué pasa, qué he hecho?
- Ya no te quiero, Javi. Y tú en realidad tampoco me quieres de verdad.

Hizo ademán de interrumpirme, pero yo continué sin darle tiempo a hablar.

- Ahora mismo lo crees y puede que sea así, en parte... pero no es amor del duradero. Eres muy enamoradizo y te has encaprichado de mí porque estabas harto de la relación que mantenías a distancia con tu ex. Pero en el fondo no te gusta mi forma de ser. No soportas que a veces levante la voz cuando me enfado, no te gustan mis padres ni algunos de mis amigos, no te gusta que no me entusiasmen las mismas cosas que a ti ni que sea poco cariñosa, que no me guste jugar contigo a la play, que no me guste montarme en los columpios, que no quiera hacer cosplay... Poco a poco intentarás cambiarme para que sea como tú quieres. Querrás que me deje el pelo largo, que cambie mi forma de vestir, que me depile las cejas, que me maquille... Y yo dejaré de ser yo misma. Y al final conocerás a otra persona con la que tendrás todas esas cosas en común, y me mentirás, me traicionarás y me harás daño, por tu cobardía y por no hacer las cosas como se tienen que hacer. Y no estoy dispuesta a pasar por eso otra vez.

Javi se quedó en silencio, mirándome como si no me conociera, asimilando todo lo que le había dicho. Yo, por mi parte, tenía lágrimas en los ojos y me faltaba el aliento.

- ¿Otra vez?- fue lo único que acertó a decir.
- Y que sepas, - añadí, ignorando su pregunta.- que te odio por lo que me hiciste. Adiós, Javi.

Cogí mi bolso y salí de su habitación sin esperar ni una palabra ni una reacción por su parte.

3 comentarios:

Carlos dijo...

O.O Wow! A eso lo llamo yo explotar, ¡Dios santo! Le ha faltado asfixiarle con el bolso, pero quizá eso es mi opinión psicótica xD
Madre mía, la trama empieza a asomar y, sin embargo, sigue dejando intriga en el aire y ganas de seguir leyendo ^^
Un beso enorme
Carlos

Carlos dijo...

Tienes razón, molaría tener un mentiricida (mentira+insecticida xD), y además sería muy útil.
Hala! ¿Vas a clases de danza? Cielo, eres completita, ¿eh? Beca erasmus, danza, escribes genial... ¿No serás un robot? xD
En fin, ¡que un beso enorme!
Carlos

Carlos dijo...

Jajaja Gracias por los ánimos, a este paso vais a sacarme los colores sí o sí ^^
Y bueno, si no quieres decir más veces que Katrin es genial, pues vaaale (ya me lo dirá Misha x'D).
¿Danza del vientre? O.O ¡Qué guay! Mi amiga María sabe y mola mogollón ^^
Y tienes razón, un robot no, pero desde luego normal y corriente no eres ;) (ojo, en el buen sentido xD).
Un besazo!
Carlos