lunes, octubre 19

Hacia atrás en el tiempo (17)

La mujer se inclinó ligeramente y sacó, de algún lugar al otro lado de su escritorio, un vaso de agua que me puso justo delante. Pero no sonrió en ningún momento.

- Adelante.
- He saltado en el tiempo cinco años atrás.
- ¿Cómo ocurrió?
- Entré en un bar. Y de repente... todo cambió y me di cuenta de que estaba en el mismo lugar en el que me había encontrado hace cinco años aquel mismo día.
- ¿En el mismo lugar?
- Sí.
- ¿Sigue siendo usted misma?
- ¿Me está preguntando si sigo conservando mis recuerdos posteriores? Sí. Tengo veinte años, pero sin embargo ahora mi cuerpo tiene dieciséis.
- ¿Regresó a alguna fecha concreta de su vida? ¿A algún momento especial o de cierta relevancia?
- Sí. Volví al día antes de que mi exnovio y yo comenzáramos a salir.

La mujer me estudió con gravedad, como una profesora a un estudiante desobediente. Extendió sus manos con las palmas hacia arriba, sobre la mesa.

- Ponga sus manos sobre las mías, por favor.

Le hice caso y me quedé en silencio mientras ella tocaba mis palmas con sus dedos, con los ojos cerrados.

- Guarda mucha ira reprimida en su interior.- dijo.- Sentimientos amargos que en su momento no pudo liberar y que se han quedado dentro de usted, arrastrándola al vórtice.
- ¿Qué vórtice?

La mujer apartó sus manos y volvió a entrelazarlas.

- Esto es complicado. Puede haber varias interpretaciones de lo que está pasándole.
- ¿Cuáles?
- Podría tratarse de una visión que le muestra cómo podría haber sido su vida si no hubiera tomado las decisiones que en su momento escogió. También podría tratarse de una experiencia extrasensorial, aunque es una posibilidad menor. Yo me decanto por una dimensión paralela.
- ¿Una dimensión paralela?- repetí, con cierta desconfianza.
- Sí. Nuestro universo no es plano. Existen varias dimensiones junto a la nuestra, separadas por barreras que son para nosotros tan invisibles como tan imposibles de traspasar... en condiciones normales. Pero a veces, por unos motivos u otros, llegamos a los vórtices que son las puertas a esas dimensiones.
- ¿Qué sugiere?
- No sugiero nada. Pero creo que el resentimiento y la ira que guarda la movió hasta el vórtice de una dimensión paralela en la que usted... podía desquitarse de dichas emociones. Como vía de escape. ¿Comprende?

Asentí, aunque en realidad no estaba muy convencida de todo aquello. Me parecía pura palabrería. ¿Aquella mujer estaba insinuando que había cambiado de dimensión para así evitar una saturación de odio en mi interior? ¿Acaso yo era una especie de bomba de relojería?

- Bueno... supongamos que... usted tiene razón. ¿Cómo vuelvo a mi tiempo?

La mujer se inclinó y sacó una baraja de cartas del tarot de un cajón.

- Barájelas.

Lo hice. Me sentía estúpida y cohibida. Cuando se las devolví la mujer se limitó a coger la primera carta y a ponerla boca arriba sobre la mesa.

- A seguido sus pasos.- comentó, levantando la mirada.- Ha hecho lo mismo que hizo en el pasado.
- Sí.

Sacó otra carta y la colocó junto a la primera. Frunció el entrecejo.

- Ese no es el camino que la devolverá al tiempo al que pertenece.
- ¿Y cuál es?- pregunté, con cierto fastidio.

Cogió una tercera cara y le dio la vuelta.

- Debe hacer justo lo contrario. Debe desquitarse de los sentimientos que la han arrastrado hasta aquí... y debe reforzar los lazos que la unen con su presente.
- ¿Cómo?
- Diciendo la verdad.- contestó, tras mirar su cuarta carta.

Suspiré. Genial. Absolutamente genial. ¿Había fingido... para nada?

- Repetí lo que hice en el pasado porque quería evitar que mi futuro cambiara. Si... si digo la verdad, ¿no lo alteraré?
- Tiene miedo a los cambios.- sentenció.
- No.- negué.- Pero me gusta mi vida y no quiero que cambie.
- Está en una dimensión distinta. Las distintas dimensiones no se afectan entre sí, están separadas. Lo que haga en una no afectará a la otra.

La miré fijamente.

- ¿Está segura de eso?

La mujer, por primera vez, sonrió.

- No. Esto no es una ciencia, y desde luego no es exacta. Esto depende de cada ser humano, que es completamente diferente a cualquier otro. No hay dos individuos que piensen igual, que sientan igual. Nuestros cerebros son increíbles maquinarias cuyo potencial es desconocido. Hay muchas fuerzas en nuestro universo que no se pueden medir, así que no puedo garantizarle qué es lo que sucede. La decisión de creer, de conceder fe, está únicamente en sus manos.

Asentí.

- ¿Algo más?
- No.- contesté, con un suspiro.- ¿Qué le debo?
- Su consulta no ha llegado a una hora, pero el precio mínimo son cuarenta euros.

Qué puñalada, madre mía. Pero abrí mi bolso y deposité el dinero sobre la mesa.

- Gracias.- dijo la mujer, cogiéndolo.- Ha sido un placer. Espero que encuentre solución a su problema. Adiós.
- Adiós.- me despedí.

Abandoné el edificio y me quedé inmóvil en la calle estrecha, a un lado del flujo de gente que subía y bajaba, ocupados en sus propias vidas que, seguramente, serían mucho mas normales que la mía. No sabía qué hacer, no sabía qué pensar ni en qué creer. Me encontré preguntándome que había esperado sacar en claro de mi charla con aquella mujer, porque no me sentía ni remotamente satisfecha con sus respuestas. Había esperado que me dieran insutrucciones precisas de cómo solucionar aquel embrollo y sin embargo ahora sólo tenía las manos llenas de dudas y de más decisiones que tomar. En definitiva... no me había facilitado para nada las cosas.

Al contrario. Lo que aquella mujer me había hecho sentir era frustración. El hecho de pensar que podría haber vuelto a casa limitándome a decirle a Javi que lo odiaba y a Daniel que lo quería, teniendo en cuenta la posibilidad de que lo único que había hecho era perder el tiempo amargándome la vida, hacía que me entraran ganas de llorar.

Por otra parte, estaba aterrorizada. ¿Tendría razón aquella mujer? ¿Podría volver a mi tiempo diciendo la verdad sin que eso modificara mi futuro?

3 comentarios:

Carlos dijo...

¡Ay va! A eso lo llamo yo explicar cosas de aspecto imposible de forma que parece hasta posible xD
Pues hala, a desquitarse, ¡coña! A mandarle un poco a la mierda a Javi, que se lo ha ganado bien (bueno, se lo ganará xD) y merecido se lo tiene, ¡jum!
Qué intriga, a ver si Ana le hace caso a la loca de las cartas y empieza a divertirse un poco, que sería divertido de leer ^^
Un beso!
Carlos

Carlos dijo...

El primero en alegrarse de esta buena racha soy yo xD Aunque parece ser que estar de buen humor quiere decir, por alguna regla de tres malvada, que tengo deberes por un tubo -.-''
Pero bueno, ¡hay que ser optimista! (¿por qué? Ni idea xD).
Otro enorme beso para ti!
Carlos
(P. cierto, tú que tanto pides que actualice Abbise, cosa que, lo reconozco, me encanta xD, pues ya lo he hecho xD)

Carlos dijo...

Jajaja Me alegro de que te guste la historia xD
Y Leyna es que cae maja, pero hablar en persona con alguien así es matador (lo sé por experiencia xD) y al final solo te enteras de la mitad de lo que dice xD.
Y Katrin... Supongo que tiene su encanto porque (modestia aparte xD) a mí también me encanta xD
Un beso
Carlos