viernes, octubre 16

Hacia atrás en el tiempo (15)

Fingir se convirtió en algo automático.
Al fin y al cabo, no tenía que inventar nada. Ya había vivido aquello; los sentimientos que había experimentado entonces seguían guardados dentro de mí, por lo que sólo tenía que buscarlos, quitarles el polvo y volver a usarlos, como quien se pone una prenda vieja que encuentra después de mucho tiempo.
Me sentía como si estuviera viendo otra vez una película cuyo guión me sabía de memoria.

Eso no significaba que fuera menos desagradable o más fácil, pues seguía siendo igual de duro y resultaba igual de agotador.
En casa me iba mejor; parecía que mis padres habían llegado a la conclusión de que mi cambio de actitud no me estaba conduciendo a nada malo ni peligroso. Que no me había descarriado, vamos. Sin embargo mi madre sabía que algo pasaba y a veces me dejaba caer, como quien no quiere la cosa, que ella siempre estaría dispuesta a escucharme y ayudarme si tenía algún problema. Durante unos días incluso sopesé la idea de contárselo todo, pero acabé por descartarlo. Aunque no pensara que había perdido el juicio la alarmaría bastante. Y todavía quería intentar por mí misma deshacer aquel lío antes de pedirle ayuda.

Me sentía muy sola. Echaba de menos a los amigos que todavía no conocía y a aquellos con los que todavía no gozaba de la confianza que compartíamos en el futuro. Sentía que no tenía nadie con quien hablar libremente, a excepción de Daniel. Pero el entusiasmo que había sentido en un primer momento al poder hablar con él se estaba trocando en frustración. Me dolía verlo tan ajeno a mí, me dolía no poder decirle la verdad y echaba en falta decirle lo mucho que lo quería. Mi relación con Javi, además, había llegado a un punto muerto. Podía tolerar su presencia y incluso estaba empezando aprendiendo a confiar de nuevo en él, contándole cosas y teniéndolo en cuenta. Sin embargo Javi buscaba algo más en nuestra relación, y yo lo comprendía. Era algo que en su momento yo también había deseado, pero que ahora era incapaz de imaginar. Podía besarlo... podía dejar que me tocara y me acariciara, pero no podía pasar de ahí. No estaba preparada para ese tipo de contacto íntimo que él buscaba y no pensaba poder estar dispuesta a ello jamás. No quería hacerlo. Conseguí retrasar el momento crítico en el que tendría que hacer frente a ello directamente poniendo como excusa que al ser mi primer novio necesitaba que fuésemos despacio en ese aspecto, pero no sabía cuánto duraría aquella tregua.

Afortunadamente, la suerte decidió dedicarme una sonrisa durante aquel primer mes y no todo salió mal. Mi anuncio sobre las clases de inglés tuvo más demanda de la que yo esperaba... bastante más. En mi propia clase tres de mis compañeras me "contrataron" para darles clases particulares con vista a los exámenes y en el instituto de Gema también me salió otro alumno interesado. Todos en ellos tenían algo en común: eran mayores de veinte años y vivían solos. La mitad de ellos no eran de Granada y estaban aquí manteniéndose a duras penas con lo que ganaban del trabajo que compaginaban con los estudios, por lo que su estado económico era más bien pobre. Mis clases eran baratas y además ofrecían la posibilidad de una devolución en caso de que yo no cumpliera con lo que se suponía que debía hacer: ayudarles a aprobar los exámenes, que básicamente, era lo que todos pretendían. No querían acabar el curso hablando inglés como nativos ni mucho menos, pero sí al menos evitar suspender la asignatura.

Gracias a eso me mantuve ocupada. Dividía mi tiempo entre mis horas de estudio en la Biblioteca y mi servicio de clases a domicilio. Enseñar no se me dio tan mal como yo esperaba. De hecho, dando la motivación adecuada, era bastante fácil; tenía muchas esperanzas en que todos mis estudiantes aprobaran el próximo examen.

Lo cual... sucedió.

Como recompensa a mi trabajo, el fin de semana después a la entrega de notas tenía cuarenta y cinco euros en una mano y el teléfono en la otra. Tenía que hacer una llamada importante.

***

"hola"
"buenas noches, chica misteriosa!"
"qué tal?"
"bien"
"nada interesante que contar hoy?"
"en realidad no. y tu que tal?"
"te acuerdas que te dije que me había puesto a dar clases de inglés a unos compañeros del instituto?"
"si"
"pues han aprobado los cuatro. he ganado 45 euros"
"vaya, me alegro. enhorabuena"
"gracias"
"y que piensas hacer con ese dinero?"
"es eso es un secreto"
"otro mas? me da la sensacion que que todo lo que se de ti es un secreto. solo se que te llamas isis, y es un nombre falso"
"siento tener que guardarme tantas cosas para mí... me encantaría poder decirte la verdad"
"pues hazlo"
"no me creerías"
"porque no pruebas?"
"nadie me creería, estoy segura"
"si tanto me conoces, como es que no te fias de mi?"
"lo que me sucede es demasiado raro y ni siquiera yo misma me lo explico. no creo que otra persona lo comprendiera, ni siquiera tú"
"pero tu si me conoces a mi, no? de que? del instituto?
"yo a ti sí pero tú a mí todavía no"
"todavia? eso quiere decir que te voy a conocer?"
"estoy dándote más pistas de las que debería xD mejor me callo ya, no quiero estropearte la sorpresa"
"tienes que decirme las tres cosas de esta semana"

Cierto. Y se me estaban empezando a acabar los datos de fácil alcance.

"tienes familia en betanzos y en as pontes y allí tienes una amiga que se llama andrea"
"como te llamas de verdad?"

Me sorprendió que me hiciera aquella pregunta. Parecía que tenía verdadero interés en saber acerca a mí... y eso me tentaba. Estaba tentada de decir la verdad. Al menos, parte de ella.

"está bien. me llamo ana"
"gracias por decirmelo. marcho a cama, hasta la proxima"
"buenas noches daniel"

3 comentarios:

Carlos dijo...

Jajaja Dios, si yo tuviera que ganarme dinero... No sé qué haría, la verdad xD Porque lo que es dar clases se me da de pena y al final solo me entiendo yo xD
¿Qué planeará hacer con esos 45 euros? Humm... Duda interesante xD A ver cuándo se empieza a deshilachar este misterio tan intrigante xD
Y Daniel... Hombre de pocas palabras, por lo visto xD
Un beso
Carlos

Carlos dijo...

A veces es mejor convencerse de que todo fue un capricho, porque estos pasan rápido, mientras que el amor tarda mucho tiempo en cicatrizar.
Un beso!
Carlos

Carlos dijo...

Ya ves, en realidad no decidí los nombres hasta el último momento (y aún pensaba llamar a Alaric Kevin, así que... se ve que tengo un gran problema con la letra "k" xD).
Me alegro de que te siga interesando la historia.
Un beso ^^
Carlos