lunes, enero 16

Limbo

A algunos se les encallecen los ojos de tanto observar, o la mente de tanto pensar. Se les quedan las pupilas frías y las cejas cansadas mientras buscan eternamente respuestas para las grandes incógnitas y los difíciles misterios. Mis aspiraciones son de estatura media y, excepto en contadas ocasiones, no se han quedado insomnes cavilando sobre los inevitables interrogantes de la existencia.
La otra noche, sin embargo, me asaltó, con inusitada fuerza, ese hambre filósofa que todos padecemos de vez en cuando.
Pero... como ya he dicho antes que mis aspiraciones son más bien de modesto alcance, mi misterio es mucho más familiar y cotidiano.

Me fascinan los segundos de tiempo que transcurren desde que nos despertamos hasta que somos conscientes de nosotros mismos, porque son un limbo absoluto. Ya que a pesar de los muchos tipos de despertar existentes, todos tienen en común (en mayor o menor cantidad de partículas temporales) esa inconsciencia plena y maravillosa. No sabemos ni quienes somos ni donde estamos, ni porqué hemos abierto los ojos. Pero sí anhelamos cerrarlos otro ratito más, por muy corto que sea. Es ese momento en el que los sueños todavía permanecen vivos en nuestras cabezas, desorientados y confusos, preguntándose por qué de repente se han quedado desnudos y al descubierto.
Es entonces cuando se asustan y se van.
Todos nuestros pensamientos humanos siguen protestando con los ojos cerrados, bien apretados, en esos segundos de entumecimiento general, regalándonos una fugaz insensibilidad durante la que dejamos de ser personas para asemejarnos más a ordenadores desconectados. Tan anestesiados que ni siquiera somos capaces de recordar en qué postura hemos despertado tumbados sobre la cama. Es un bálsamo que borra momentáneamente el dolor y las preocupaciones, los deseos y las esperanzas. Y aunque, a veces nos despertemos en mitad de la noche, nunca podemos afirmar exactamente cuándo.
¿Tan complejo es el laberinto que recorre el espíritu por las noches que le cuesta encontrar el camino de regreso al cuerpo?

[Imagen por NegativeFeedback]

2 comentarios:

Anaid Sobel dijo...

Quizá sea que el espíritu se libera por las noches y vaga a sus anchas en el mundo de Morfeo mientras que un nuevo despertar significa amarrarlo a nuestro fuero interno y no dejarlo actuar...

InfusionDeLotoNegro dijo...

Ahora que hablas sobre este tema, acabo de darme cuenta que realmente hace muchísimo tiempo que no sueño sin ser plenamente consciente de quien soy, es decir, yo cuando sueño últimamente, suelo hacer cosas o suelen suceder cosas que haría estando despierto (con algún que otro elemento imposible), eso si, siempre YO y mi vida…
Quizás por eso no consigo los viajes astrales que me han intentado explicar como hacer, quizás sea incapaz de apartarme de mi conciencia incluso estando inconsciente XD.
Y quizás sea por eso que cada vez que me levanto, soy plenamente consciente de mi mismo y de que he estado soñando…

(Aunque no siempre fue así)


Eso si, pasar por aquí y sentir placer al leerte es algo que no cambia…