lunes, agosto 1

IASADE -78-

- Para empezar... ¿qué asuntos tan urgentes son esos?
- Tengo que hacerle un encargo a Isagi Mio. Kinzoku Kusari me ha dado su dirección, y pensaba ir a verlo cuando me has interceptado.
- Mio... el fabricante de katanas.
- El mismo.
- Un encargo, ¿eh?
- Eso he dicho.
- ¿Has perdido tu Espada Negra, Nocturna?
- No la he perdido.- replicó ella, quitándole la botella de ron y dándole un par de tragos.- Me la robaron.
- Eso no habla muy bien de ti.
- Se trataba de un adversario peligroso.
- ¿Cuál?
- Un Ángel.

Luxor entrecerró los ojos de forma casi imperceptible, inclinándose hacia ella despacio hasta rozar levemente su nariz con la de ella. El hedor a sangre, a podredumbre, a maldad, lascivia, a pecado... el corazón se le habría acelerado, de haberlo tenido.

- Vaya, vaya. Te gusta meterte en juegos de mayores, por lo que veo.- El Diablo la besó en los labios de forma lenta y desesperante, haciéndola arañar la rasgada tela del puf con las uñas.- Mmm... ¿por qué no me cuentas la historia completa, eh? Quiero saber... de donde procede este apetitoso olor a humanidad... y quién es la Diablesa que estaba a tu cargo. Su aroma sigue en ti, y no me resulta familiar...

Cassia abrió los ojos de golpe, así como las pupilas, viendo repentinamente la habitación mucho más iluminada que antes. Luxor estaba intentando someter su autocontrol para descubrir la verdad: desconfiaba de ella. Se llevó el cigarro a la boca para alejarlo un poco.

- Fue todo culpa de una luciérnaga que se cruzó en mi camino.
- ¿Un alma blanca?
- Sí, una Mediadora. Digamos que... me entretenía bastante fastidiarle su labor. El Ángel la acompañaba.
- Los Ángeles no suelen hacer de niñeras.
- Esta era una gota de leche muy, pero que muy torpe. La ayudaba más de la cuenta.
- Sigue...
- El juego... se acabó convirtiendo en algo más. Quería hundirla, quería eliminarla a toda costa, se convirtió en mi objetivo. Y hubiera sido pan comido de no ser por el maldito palomo, que siempre la quitaba de en medio en el último momento, cuando estaba al alcance de mis dedos. Asztas, mi Diablesa, me prometió que se ocuparía de él para que yo tuviera camino libre hasta la luciérnaga.
- Hmm... ¿no es algo exagerado? ¿Todo por un alma blanca?
- Sí, lo reconozco. No entiendo muy bien qué es lo que sucedió... creo que me contagió parte de su humanidad, de su piedad. Y quería desintegrarla a ella y a los sentimientos que me había inspirado inexplicablemente. Quería ser libre.
- Continua.
- El Ángel, de nombre Ael, nos tendió una emboscada. Asztas... pereció en la lucha, y yo apenas si conseguí huir. Me despojaron de mi arma.
- Y viniste aquí a por una nueva.
- No sólo para eso.- dijo Cassia, sonriendo.- También he venido a curarme de la apestosa humanidad que todavía me corroe. Y... creo... que tú en eso puedes ayudarme.

Luxor la observó en silencio mientras ella se ponía en pie y se desnudaba sin prisas. Cuando la Nocturna se abalanzó sobre él, apretándose con urgencia, ansiosa, pudo ver en los ojos del Diablo la necesidad y el hambre. Un hambre demasiado grande e impaciente que jugaba plenamente a su favor.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Woo, woo, woo! Madre mía, no me había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos IASADE.
Siempre me han encantado los antagonistas, y Cassia no es una excepción. Cruel, sanguinaria y con ese punto de lujuria... La adoro *3*
Respecto a Luxor, me agrada, a pesar de que aún sé poco de él. ¿No tiene un Nocturno que proteger? ¿Será el nuevo cuidador de Cassia?
Veo que tu también has estado ausente (menos tiempo que yo, pero ausente a fin de cuentas), a ver si nos ponemos un poco al día antes de que comience de nuevo el curso.
Un beso enormísimo ^^

PD: Sí, leí Corazón de Tinta, me lo recomendó mi tía, que vive en Alemania y lo leyó cuando salió. Me gustó bastante, pero la segunda parte no me gustó nada, así que abandoné la trilogía a medias xD

Anaid Sobel dijo...

Dioooooooos, sabes que me tienes loquita con IASADE no ?¿
Que lo necesito más y más y más, es una droga para mi !!