jueves, agosto 11

Apuntes

Soy así de rara, y siento ternura al padecer esta nostalgia crónica que no deja de mover las manecillas de mi reloj interno a su azaroso antojo, reviviendo para mí momentos pasados por los que no puedo evitar sentir una alegre melancolía sin distinción entre buenos o malos recuerdos.

Hay veces en las que, si permanezco lo suficientemente silenciosa durante el tiempo suficiente, y con mi consciente actividad cerebral suficientemente inmóvil, me da la sensación de conocer los secretos del universo. Siento que mente y cuerpo se desdoblan dejándome atrás en un cuerpo orgánico, que empequeñezco a la velocidad de la luz retornando a la verdadera insignificancia de mi ser comparada con las infinitas posibilidades, opciones, casualidades, coincidencias, errores, cálculos, suposiciones, metáforas y alegorías, etcéteras de la existencia más allá de los límites físicos de mi piel y mis percepciones parciales. Pero tal comprensión trascendental dura menos de un ínfimo segundo, y después vuelvo mi prisión biológica y a mi categoría como ser humano más en este planeta con ego monumental.

Soy una indiscutible hija de la Madre Tierra, mi credo es la voluntad de la Naturaleza, me reconozco a merced de los elementos, de los huracanes, de las tormentas y tsunamis, de los terremotos, las erupciones de los volcanes y la voracidad de los incendios. Agradezco al sol su aparición con un saludo y lo despido cada ocaso con la esperanza de que venza al mal y nos regale un nuevo amanecer. Cuento las estrellas, pido deseos a los dioses y dibujo formas inventándome constelaciones. Canto y adoro a la lluvia, y celebro los solsticios con ritos y plegarias. Soy de esas que opinan que el mundo iba mucho mejor allá en los días del politeísmo. Y sin embargo, me niego a creer que el fin básico de todo se reduce sólo a la supervivencia.

Me considero creyente dividida. Creo en el alma de cada persona, en la pureza de espíritu, en la dualidad y el equilibrio. Mi religión es un agnosticismo que raya el ateísmo. No desecho la posible existencia de un ente superior, pero lo que no me convence es su participación en nuestras vidas; o no participa, o tiene un curioso y morboso sentido del humor. Soy partidaria de la reencarnación, aunque no podría ni decir porqué ni podría dar argumentos razonables a su favor. Desde que era pequeña, siempre he "sentido" que al morir y cerrar los ojos los abriríamos en cualquier otro lugar. Y no me refiero a un lugar divino, idealizado e utópico como el Cielo o el Más allá, sino a volver a nacer con otra identidad distinta. Supongo que si lo he creído es porque me parece una tontería pensar que, con lo grande que es el Universo, sólo podamos vivir una vez. Sería injusto perderse todo lo demás.

[Imagen por Billyunderscorebwa]

2 comentarios:

Carlos dijo...

Es curiosa, la nostalgia. Es un sentimiento fuerte y que puede ser muy dañino, pero también es muy dulce y bella. Como una de esas dagas árabes con piedras preciosas: mortal a la par que hermosa.

Respecto a tu credo, he de confesar que tampoco creo demasiado en dios. No tengo pruebas de que exista o no, pero como bien dices, de existir sería un ser a quien le resultamos indiferentes o un loco macabro con un curioso sentido del humor.
De la resurrección no sé qué decirte. Yo de pequeño pensaba que esta vida entera podía ser un sueño, y que la muerte era despertar, pero años de racionalidad férrea autoimpuesta me han quitado cualquier tipo de fe. Sin embargo, de tener que defenderla, lo haría con ese argumento tuyo: el Universo es demasiado grande como para quedarnos solo con una parte.

Un beso enormísimo ^^

InfusionDeLotoNegro dijo...

A mí me pasa algo parecido, respecto a lo de creer en supuestas entidades superiores.
Uno de los motivos, es por una extraña intuición que siento desde muy pequeño, hablo de la extraña sensación de sentirnos observados por alguien o algo.

Tu pequeño nanosegundo de conciencia cósmica me ha recordado un libro que leí hace poco, Informe sobre probabilidad A de Brian Aldiss.

Por cierto: Te he agregado a la cuenta de contacto esa que tienes puesta en tus datos personales, básicamente para charlar en algún momento.