domingo, octubre 10

IASADE -53-

Bueno, ante todo disculparme por haber tenido el blog un poco abandonado esta semana. He empezado las clases ya y ahora no estoy tan ociosa como antes.

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"Menos mal que Olli es metódico hasta la médula", pensó Amiss agradecida, mientras abría el primer cajón de la envejecida cómoda de madera que el anciano tenía junto a la cama.
Estaba atardeciendo, y la poca luz que se colaba a través de las rendijas de la persiana no bastaba para espantar la penumbra que a aquellas horas empezaba a invadir la habitación, ganando territorio a paso ligero. Fuera había comenzado a llover, y las gotas de lluvia golpeaban con fuerza el cristal de la ventana creando una envolvente banda sonora para el acto delictivo que la Mediadora se traía entre manos: mientras los residentes se reunían en torno a la enorme chimenea del comedor en la planta de abajo, ella, en estado etéreo, rebuscaba entre las cartas de Olli.

Ya sabía la verdad, sabía que Olli había intentado recuperar a su hijo y le había sido negado, que se lo habían arrebatado incluso antes de poder tocarlo ni una sola vez. Y también sabía que su Aspiración era débil, que el viejo no pensaba luchar por conseguirla, que ya se había rendido y había dado a su hijo por perdido. Pero... para eso estaba ella allí. Era algo difícil de conseguir, porque no sólo dependía de su propia participación en el desarrollo de los hechos, sino de la voluntad del hijo de Olli. Y para ponerse en contacto con él, antes tenía que averiguar su nombre.

Zeul no le había dicho en qué año nació su hijo, pero haciendo un cálculo aproximado y guiándose por las fechas que contenía el archivador de Olli, al final consiguió encontrar la carta que andaba buscando. El papel estaba muy manoseado y roto por algunas partes, escrito a mano con una caligrafía escuálida e irregular, difícil de leer.

"Podría empezar diciéndote lo mucho que lo lamento, lo mucho que te quiero y te echo de menos, pero si ese fuera el comienzo de esta carta... jamás terminaría de escribirla, porque no es algo que puedan cuantificar las palabras. Así que dejaré el tema de lado, aparcado, para ocuparme de él cuando te vuelva a ver y pueda demostrártelo con miradas, gestos y acciones. Durante este año me ha sido imposible escribirte porque no podía permitirme comprar ni siquiera un sobre o un sello, no porque me haya olvidado de ti ni muchísimo menos. Olli... siento decírtelo así, pero... después de casarnos, cuando ya te habías ido de aquí, me di cuenta de que estaba embarazada. Sí, lo que lees. EMBARAZADA. Con la barriga grandota y un bebé creciendo en mi interior, dándome patadas. Nuestro bebé... Como puedes imaginar, esto no le gustó a mis padres y quisieron convencerme para abortar. Me negué, obviamente, y me marché de casa. Desde entonces lo he pasado mal, intentando mantenernos con vida a los dos a base de mendigar y pedir asilo en centros sociales, hospitales y a la caridad de la gente. Me alegra decirte que lo he logrado y que hoy mismo acabo de recibir mi primer salario mensual, con lo que he comprado lo necesario para escribirte. Me han contratado como limpiadora en una pequeña biblioteca, y aunque no es mi trabajo soñado, me dará lo suficiente para pagar el alquiler y dar de comer a nuestro hijo. Me gustaría... si no es demasiado tarde... que vinieras a vernos, al menos una vez. 
Es un niño, Olli. Y se llama Haile, Haile Jahson."


Haile Jahson... ese era el nombre del hijo de Olli. La carta era del año 1973, por lo que el bebé debía tener ya 47 años... si es que seguía vivo. Amiss suspiró y devolvió la carta a su lugar antes de cerrar el cajón silenciosamente y quedarse inmóvil escuchando atentamente por si alguien se acercaba. La Residencia crujía bajo los golpes del viento, que arrojaba la lluvia como si de metralla se tratase, silbando quejumbroso como un gemido fantasmal. Sabía cómo encontrar a los muertos, pero... ¿cómo buscar a los vivos?

1 comentario:

Carlos dijo...

Nada, nada, no hay que disculparse. Lo primero es lo primero, concéntrate en la universidad y no te preocupes por tus ansiosos bloggers.

Luego, respecto a la carta de Izel, solo decir que me extraña un poco. Generalmente, según tengo entendido, las familias no fomentaban el aborto, sino tener el niño en secreto y darlo en adopción.
De cualquier modo, lo mejor es la frase final. ¿Habrá en la ciudad de los muertos un buscador de vivos? ¿O recurrirá a Mikäh?

Un beso