lunes, octubre 4

Amor con cuentagotas

Si estoy junto a alguien no me gusta tener los ojos cerrados durante mucho tiempo. Así que los abrí con cuidado, temerosa de que el aleteo de mis pestañas me delatara, y te observé desde abajo, cobijada al abrigo de tu barbilla, en el hueco de tu cuello.
Escondías tus ojos de mí detrás de los párpados, pero yo sabía que te estabas haciendo el dormido y nada más. ¿Por qué? A lo mejor crees que si los abres y me miras (nos miramos), este momento que compartimos cobrará un cariz algo más íntimo y personal. Y eso no te gusta.
Pero... piénsalo bien, ya es bastante íntimo y personal justo ahora. No sólo por el hecho de que ambos estamos desnudos y entrelazados, palpitando al unísono, sino también porque todavía conservo tu calor dentro de mí y estamos respirándonos mutuamente, regalándonos el dióxido de carbono que exiliamos de nuestros pulmones al expirar, robándonos el oxígeno al aspirar. Estamos existiendo precisamente al mismo tiempo.
Me gustaría que abrieras los ojos y que me devolvieras la mirada. Si ya estamos mintiéndonos, ¿qué más da una mentira más? Este intercambio de fluidos y energía, en el que te has quedado con una parte de mí (cuantificada en segundos de vida, en sentimientos y fricción) y me has dado algo tuyo, acabará enseguida. Nos separaremos y regresaremos a nuestra cómoda y particular individualidad, sin echarnos de menos y sin arrepentirnos por no haber alargado la despedida de nuestros cuerpos. Mis células, sin embargo, sí añorarán las altas temperaturas, el temblor electrizante, la combustión por la que arden y explotan de placer.
Y será entonces cuando vuelva a buscar la compañía de otras manos y de la sangre de otra persona, esa sangre cálida que recorre y construye otro cuerpo. A lo mejor vuelves a ser tú, o quizá sea cualquier eslabón de esta cadena evolutiva.
Si abres los ojos y me miras ahora, es posible que reconsidere la opción de repetir la elección del código genético que edifica tu ser.

4 comentarios:

InfusionDeLotoNegro dijo...

Más vale que ese señor abra los ojos…
Y que mire de verdad, sin carne ni química hirviendo.
Que la mire a los ojos, para ver que hay detrás.


Si estoy junto a alguien no me gusta tener los ojos cerrados durante mucho tiempo. Así que los abrí con cuidado, temerosa de que el aleteo de mis pestañas me delatara, y te observé desde abajo, cobijada al abrigo de tu barbilla, en el hueco de tu cuello. (Esta parte me ha parecido de lo más acogedor)

Carlos dijo...

Hay veces que, con una sola mirada, se puede cambiar un resultado de forma drástica. Si tan solo abriese sus ojos... Pero bueno, hay veces que las cosas no salen como nos gustaría y acabamos encontrando en otro persona lo que no encontramos en esa.

Un besazo

bixitoluminoso dijo...

Yo creo que no hay que pensar mucho en lo que será o no será... por que quien sabe si llega a ser?

Carpe diem es como akuna matata y la respuesta a todo XDD

Carlos dijo...

Sí, el hielo siempre puede derretirse, pero a veces, al descongelarse algo, se estropea. ¿O te crees que poniendo a Walt Disney diez minutos en el micro se recuperaría? xD

Oye, ¿soy yo, o habéis abandonado blogger todos al mismo tiempo? xD

Un besazo