martes, agosto 10

IASADE -31-

El sabor de la sangre era uno de sus preferidos.
Metálico, caliente, intenso... Vida. Vida en su paladar. La vida que la había abandonado en algún punto de su anterior existencia, ahora estaba en sus manos, completamente a su merced. Cassia se relamió los dedos manchados de sangre, saboreándola despacio y disfrutando de los gemidos y lloriqueos de Nina Addams, que atada sobre la mesa no dejaba de rogar a un Dios que no la escuchaba. Eso la hizo sonreír.

Su teléfono móvil empezó a sonar. Cassia se terminó de lamer los dedos, dejándolos limpios, y se metió la mano en el bolsillo para alcanzar el aparato. Miró el número con atención y se levantó. Se acercó a Nina, cuyos ojos descoloridos estaban anegados en lágrimas, y la amordazó concienzudamente. Se llevó un dedo a los labios y le pidió silencio.

- ¿Sí, dígame? Soy yo. ¡Ah, hola! Encantada de poder hablar con usted al fin, señor Collins. ¿Qué quiere? ¿Sobre Samantha? Claro... sin problema. ¿Cuándo le viene bien? ¿Mañana, después de la consulta con su hija? Perfecto, no tengo ningún compromiso en ese momento. De acuerdo. Hasta mañana, señor Collins.

Cassia colgó y sonrió a la pobre Nina, que estaba pálida y ensangrentada. Los cortes de sus mejillas aún no habían parado de sangrar. Relamiéndose, Cassia se inclinó sobre la mujer y le dio un beso allí por donde corría el delicioso líquido carmesí.

- No se preocupe, señora Addams. Estoy cuidando muy bien de su consulta. Incluso le limpio el polvo todos los días antes de que venga mi paciente, y no he destrozado absolutamente nada. La música es demasiado calmada para mi gusto, pero es la adecuada para las sesiones. Sólo necesito tomar prestada su identidad un poquito más, y luego...- Cassia se llevó un dedo a los labios manchados de rojo, pensativa.- Luego ya veremos. Es posible que la deje vivir, quién sabe. En fin.- suspiró.- He de marcharme, tengo cosas que hacer. Volveré a visitarla pronto, no se preocupe. Satzsa la mantendrá con vida hasta entonces. Adiós, señora Addams.

Cassia cerró la puerta a su espalda y en la oscuridad reinante de la habitación vio los ojos brillantes de Satzsa, semejantes a dos faros ardientes.

- Quítale las ataduras y déjale comida para dos días.
- No me gusta hacer de niñera de nadie, pequeña.
- No te supondrá mucho esfuerzo.
- De acuerdo... pero con una condición.
- ¿Cuál?- preguntó Cassia, frunciendo ligeramente el ceño.
- Esta noche nos iremos de fiesta y cacería tú y yo. Y no pienso aceptar un no por respuesta.
- Me parece buena idea.- dijo la Nocturna, sonriendo.- Hace mucho que no cazamos juntas.
- Me gusta que te guste. ¿A dónde vas ahora?
- He descubierto dónde se esconde la luciérnaga. Voy a echar un ojo.
- No te dejes ver.
- No temas, Satzsa. Me has enseñado bien.

1 comentario:

Carlos dijo...

Llego, me meto en tu blog y me encuentro... DOS CAPÍTULOS PARA LEER *-*
Creo que te amoooo (L)
Nah, ahora en serio, me encanta cómo va la cosa. Aunque me pregunto qué le hará al pobre padre de Samy... Y si Amiss podrá ver el verdadero aspecto de Cassia, claro. Veamos cómo se desarrollan las cosas, y esperemos que ningún personaje importante acabe muerto (esto es: a Addams puedes matarla; a Samy, no xD).
Un beso enorme