viernes, marzo 12

Nueva Nadia: Capítulo 11, parte 4

El lugar donde se preparó la cena era una alargada caverna de techos altísimos cuajados de estalactitas que parecían a punto de desmoronarse sobre sus cabezas. No había ventanas, pero la luz se colaba a través de las aberturas en el coral, llenando la estancia con una luz suave y juguetona que dibujaba sombras a capricho. Los sonidos se distorsionaban ligeramente, creando un leve eco que retumbaba en las paredes de arrecife. Aquel sitio, amplio y espacioso, le recordó a una catedral.

La mesa que ocupaba el centro de la sala había sido tallada en la roca que sobresalía del suelo, al igual que los bancos que la rodeaban, cubiertos por cojines de colores para hacerlo más cómodos. La vajilla era de fino cristal soplado, con formas redondeadas que evocaban las apacibles olas del mar, y la cubertería de nácar brillante. Fuentes y platos estaban llenos a rebosar con distintos tipos de pescado, crudo, frito y ahumado, marisco y vegetación marina condimentada y adornada con flores.

Nadia los observaba con poco entusiasmo. Iluna, sentada dos asientos a su derecha, le dedicó una mirada severa.

- Más te vale no quejarte.- le advirtió.- No ofendas a las ninfas despreciado su comida.
- No pensaba hacerlo.- replicó, ofendida.
- Por si acaso.

Nadia le sacó la lengua con descaro y se inclinó, sin disimulo algo, junto a Mielle para decirle algo al oído.

- Éstate atenta por si ocurre algo interesante entre ella y Garue, ¿vale?

Mielle le sonrió de forma cómplice e Iluna frunció el ceño, recelosa. Aldren, sentado a la izquierda de Nadia, contemplaba los alimentos con ojos brillantes y expresión ansiosa.

- ¿Te gusta?- le preguntó la joven.
- Me encanta. En el castillo de Irio casi nunca se servía pescado, y mucho menos marisco.
- Si quieres puedes comerte mi parte. ¡Pero...! No le puedes decir nada a Iluna. ¿Tenemos trato?

Aldren le estrechó la mano con una enorme sonrisa que la hizo reír. En ese momento una ninfa, vestida con una túnica azul sencilla y sin mangas, pasó por su lado y depositó frente a ella un plato con unas delgadas tiras de color verde acompañadas de un extraño puré de color salmón.

- ¿Qué es?- preguntó educadamente.
- Algas marinas y picadillo de gambas.
- ¡Ah, algas!- exclamó Nadia, contenta de encontrar algo de su gusto. Aldren parpadeó sorprendido.- Me gustan. Las probé en mi viaje de estudios a Galicia.- sonrió, un tanto nostálgica.- Tenía una foto de eso.
- Si tanto te gustan, te daré las mías.
- ¡Gracias!

Durante el almuerzo Nadia tuvo la oportunidad de satisfacer su curiosidad estudiando con más atención a las ninfas marinas. Tenían la piel de una tonalidad azulada o verdosa y los cabellos de colores variados que iban desde el negro violáceo al rojo fuego pasando por un intenso magenta anaranjado. Eran bajitas y menudas, pero muy activas. La mayoría de ellas eran impulsivas y muy habladoras, traviesas e inquietas. Charlaban con los marineros de D'airos sin molestarse en esconder su pícara predisposición. Los hombres, por su parte, parecían un poco turbados ante tal actitud. Su capitán no le quitaba los ojos de encima a Nécore, esforzándose por reflejar su corazón y desnudar sus sentimientos con una sola mirada. La ninfa estaba obviamente complacida por aquellas atenciones, e incluso un tanto pagada de sí misma.

Tras la comida vinieron los postres, que a pesar de sus esfuerzos Nadia fue incapaz de identificar. Eligió un plato con una crema de color turquesa con sabor a frutas realmente deliciosa, y estaba terminando de dar cuenta de ella cuando alguien irrumpió en la estancia con un grito agudo. Una ninfa, de cabello largo y púrpura, que sostenía un arco con plumas en su mano, llegó corriendo hasta Nécore.

- ¿Qué ocurre, Sua?- preguntó ésta, levantando la vista.
- Un barco vaheri se aproxima.
- ¿Sólo uno?
- Sí.

Nécore se llevó un dedo a sus carnosos labios en un gesto meditabundo, y luego miró a Nadia con una sonrisa despiadada bailando en ellos.

- Ven, Ärale, y observa cómo destruimos a tus enemigos.

1 comentario:

Carlos dijo...

Chan chan chán! Momento dramático en toda regla, leñes >.< A ver cómo son los poderes de las ninfas, que quiero verlas en acción. Y creo que si yo fuese Nadia habría fingido un empeoramiento en la enfermedad para librarme de esa cena, que a mí en concreto no me interesaría demasiado xD
Un besazo