lunes, enero 25

Quiero irme a casa

[Imagen por inextremo]

Los coches pasaban a toda velocidad, flasheando fugazmente sus siluetas con las intensas luces de sus faros. Amy se entretenía en mirar cómo el vaho que salía de su boca bailaba antes de desaparecer. Le dio el último bocado a su algodón de azúcar.

- Creo que ya hemos hablado lo suficiente. ¿Cuándo me vas a decir de dónde viene Dem?

El chico rubio, elegantemente ataviado con un abrigo largo y estrecho, rió echando la cabeza hacia atrás. Había bebido un par de caros cócteles y se había ofrecido a pagarle a ella cuantos quisiera tomar, pero Amy había rechazado su oferta. Su primera impresión sobre él se acentuaba a cada minuto que pasaba a su lado. Se arrepentía de haber aceptado la invitación de Dem para salir aquella noche, pues no quería que el chico llegara a conclusiones equivocadas. Le pasó el brazo alrededor de los hombros y ella se encogió imperceptiblemente.

- Está bien. Creo que te lo has ganado.
- Confiesa entonces.
- Sí, porque es bastante bochornoso. No sé en qué pensaba mi madre cuando nos puso los nombres a mi hermano y a mí... Me llamo Deomonic. Puedes reírte... te doy permiso.

Pero Amy no se rió. Intentó disimular el escalofrío que le trepó por la espalda.

- Pero... ¿la abreviación de tu nombre no debería de ser "Deo"?
- Sí. Antes me llamaban así, pero mi hermano me lo cambió. Él me llamaba Dem. Decía que Deo se parecía demasiado a Dios, y que si alguien estaba más cercano a ser un Dios, era él y no yo. Era muy bromista. Él se llevó el mejor nombre. Se llamaba Angelus.

Amy se mordió un labio; no le gustaba nada el rumbo que estaba tomando la conversación. De la forma más suave y delicada que fue capaz, se deshizo del abrazo de Dem con la excusa de mirar el reloj.

- ¡Qué tarde es!- dijo.- Mi madre se enfadará conmigo, será mejor que vuelva a casa ya.

Dem volvió a rodearle los hombros, y además acercó su cara a la suya. Le habló al oído. Su aliento olía a alcohol.

- Siempre puedes decirle que te quedas en casa de una amiga y venirte conmigo.

Amy fingió que le había hecho cosquillas, y se apartó de él riendo nerviosamente.

- No, será mejor que no. Quiero irme a casa, Dem.

Dem suspiró y se encogió de hombros.

- Está bien, está bien. Te acompañaré a la estación de metro.

1 comentario:

Carlos dijo...

Hum... Dem me da miedete. Mucho miedete. Y además parece un cabrón empedernido. Y el nombrecito manda cojones. Parece que no era un hijo muy deseado en esa familia, la verdad xD
Pero aquí Amy se las ha apañado bien para deshacerse de él.

Y las guerras entre tailors y breakers... Piensa que si se equivocan de puerta, mueren. Me parece que es bastante riesgo xD Además, ten en cuenta que con dos bichejos como Alaric y Vance cerca, atacar es un suicidio, e intentar huir tiene pocas probabilidades xD
Un besazo! Espero lo próximo de Nadia pronto ^--^