martes, noviembre 17

Nueva Nadia: Capítulo 2, parte 2

Como si aquellas meras palabras hubieran invocado su debilidad, Nadia sintió que las piernas le flaqueaban y que las rodillas amenazaban con doblarse bajo su peso. A regañadientes tuvo que dejar que Mielle la cogiera del brazo con delicadeza y la guiara de nuevo hasta el lecho, donde la obligó a tenderse. La cabeza le daba vueltas y de repente todo se tornó más borroso a su alrededor, así que pronto dejó de protestar débilmente y acató las órdenes de la muchacha.

- Quiero saber qué está pasando.- exigió.
- Ya te he dicho lo que sé. Has de tener paciencia.
- ¡No!- exclamó ella, haciendo un ademán por incorporarse. Mielle le puso la mano en el pecho y la empujó hacia atrás.- No tengo ni la más remota idea de donde estoy y quiero saberlo. En eso supongo que sí podrás ayudarme, ¿no? Porque no creo que me equivoque al imaginar que tú sí que sabes donde estás.

Mielle la observó con una ceja enarcada, decidiendo si responderle o no. Justo en ese momento, la puerta que estaba entornada se abrió y Nadia escuchó un maullido familiar a los pies de la cama. Iluna saltó y se acercó ronroneando felizmente hasta ella. Con un grito de alegría la joven extendió las manos y cogió en brazos al animal, que se dejó manosear tranquilamente.

- Oh, ¿así que es tuya?- repuso Mielle, contenta de poder cambiar de tema.- La encontré en la puerta poco después de que te instaláramos aquí, y como no se marchaba, acabé por dejarla entrar. Le he estado dando algo de pescado y de leche para que tuviera algo que comer, aunque la he sacado por las noches de la habitación.
- Gracias por alimentarla.- dijo Nadia, con verdadera gratitud y algo menos enfadada.- Es mía. Se llama Iluna. Supongo que debe haber llegado aquí igual que yo... ah, por cierto, yo me llamo Nadia.
- Todo un placer, Nadia.

Al extender una mano para acariciar las orejas de Iluna, Nadia reparó en el camisón con encajes que llevaba puesto y frunció el entrecejo.

- ¿Dónde está mi ropa?
- No lo sé. Aldren me ordenó que te desnudara y luego, se la llevó.

Nadia entrecerró los ojos y la furia reapareció. Podía intentar aceptar las palabras de aquella chica por muy descabelladas que le pareciesen, pero... ¿con qué derecho se creía para desnudarla? Eso iba más allá de los límites de la intimidad. Se puso en pie con rapidez y determinación y aquel movimiento la hizo marearse de nuevo.

- ¡No debes hacer eso!- la reprendió la joven.- No estás recuperada y debes guardar cama...
- ¡No voy a guardar nada hasta que no me entere de qué coño está pasando!- exclamó ella.- Así que ya estás diciéndole a ese tal Aldren que venga aquí, porque quiero que me conteste unas cuantas preguntas.

Mielle se mordió un labio, indecisa.

- Por favor.- suplicó Nadia.
- Está bien.- aceptó la muchacha.- Pero no te muevas de aquí.

Nadia asintió y tras otro instante de duda, Mielle desapareció tras la pesada puerta de madera.

Su mente trabajaba a toda velocidad. ¿Quién era ese Aldren? ¿Y dónde diablos se encontraba? Si todo aquello se trataba de una broma... desde luego se lo habían currado una barbaridad. Realmente tenía frío y la nieve más allá de la ventana no parecía ser artificial. ¿Era posible que se encontrara el otro país? Se dijo que si aquello era cosa de su hermano, lo iba a matar cuando se lo encontrara. Dedicó otro atento vistazo a su alrededor y se estremeció. Todo era... tan real... Tan tentadoramente real... Se encogió al considerar la posibilidad que su cabeza se esforzaba en negar. ¿Y si...? No, se dijo con rotundidad. Apartó todas aquellas ideas sacadas de los libros de literatura fantástica a los que tanta afición tenía y se esforzó por buscar una explicación razonable... sin éxito.

Fue entonces cuando la puerta se abrió de nuevo y por ella entró Mielle... acompañada de alguien que contrariamente a lo que esperaba, no le resultó desconocido. Nadia, completamente atónita, no pudo más que abrir los ojos y la boca mientras lo señalaba con aspecto bobalicón.

- ¡Tú!- exclamó.

Ante ella se encontraba aquel joven de cabello castaño claro y ojos vivaces de color verde que había visto ya dos veces en sus sueños. Sin embargo ahora era real y estaba allí, físicamente, delante de ella, observándola sin parecer asombrado de verla.

Aldren sonrió.

3 comentarios:

Carlos dijo...

AISHHH!! ¿Y nos dejas así, mala persona? Voy a coger un tren a Granada y pienso matarte si me dejas así todo el finde que te vas a Galicia ¬¬ Aunque claro, entonces me quedaría con la intriga el resto de mi vida... Jum... pues si nos dejas así, no seguiré con Abbise! MUAHAHAHA! xD
Me cae bien Aldren, y eso que ni siquiera le conozco xD Supongo que tiene algo especial xD Y con lo gafe que soy a la hora de elegir protas favoritos, siempre suelen ser los cabroncetes xD
Un besoOO!
Carlos

Carlos dijo...

Jajaja Pues cuando lo actualice es ahora xD
En realidad lo actualicé antes que Darknesswritter, pero tarda más, por algún motivo xD
Un beso!!
Carlos
PD: Más te vale cumplir con tu palabra y no dejarme con una gran intriga todo el finde ¬¬ Yo puedo ser muy persuasivo, no sé si me explico ¬¬ xD

Carlos dijo...

Bueno, Joan lee diarios, Katrin ve el pasado de Joan... xD Cada cual es cotilla a su manera xD Pero bueno, tampoco es tan horrible xD Y Naire... Puf... es evidente que es malvada, pero ya veréis hasta qué punto xD Seguro que os acabará cayendo muy mal, porque hace unas cuantas putadas xD Y no, convertirse en ángel es una putada dolorosísima y mutas y es superraro xD Aunque luego te pasan cosas raras con los huesos o con la carne en si que molan bastante xD
Un beso!
Carlos