domingo, octubre 11

Hacia atrás en el tiempo (8)

El resto del día lo pasé sin apenas hablar, intentando prestar atención a las clases para evitar pensar en cosas desagradables. Por fortuna, las clases en las que debía pintar o dibujar eran más entretenidas y más adecuadas para evadirme de la realidad. Incluso disfruté con ellas; había olvidado lo mucho que me gustaba hacerlo, a pesar de estar bastante desentrenada. Me puse el mp3 y me concentré en las suaves pinceladas y en los colores brillantes.

Tuve otro recreo más, en el que Javi me presentó a su amigo Vicente. Vicen... fuimos buenos amigos, él y yo, aunque en la actualidad apenas hablamos. El caso es que lo echaba un poco de menos. Vicen era una de las personas más buenas, inocentes y graciosas que había conocido y me gustó volver a hablar con él, empezando desde cero de nuevo.

A la salida de clase, a las tres menos veinte del medio día, Javi me esperaba en la puerta del instituto. Se ofreció a llevarme a casa en coche, pero yo lo rechacé de la forma menos ofensiva que pude. Quería librarme de su presencia cuanto antes para así disfrutar de unos pocos minutos de autocompasión e intentar librarme del mal sabor de boca que me habían dejado los recientes acontecimientos. Él insistió un par de veces más, pero finalmente dejó el tema y ambos, cogidos de la mano, subimos la cuesta mientras él hablaba de cómo habían ido sus clases y yo me limitaba a escuchar a medias sus palabras.

Una vez que Javi se montó en el coche de su padre, quién me saludó con la mano desde dentro del vehículo, me dirigí cabizbaja hacia la parada del autobús. Tararee en voz baja cada canción que sonaba a través de los auriculares en mi trayecto de camino a mi casa, reprimiendo a duras penas las ganas de llorar. Observé que la gente me miraba raro, pero no me importaba. Hubiera deseado poder dar rienda suelta a mi llanto y poder gritar para así intentar liberar algo de la frustración que me corroía por dentro. No podía dejar de preguntarme cuánto iba a durar aquello y no sabía lo que iba a ser de mí si aquel viaje al pasado no terminaba pronto.

Llegué a casa cuando mi hermano estaba terminando de poner la mesa para almorzar. Apenas probé bocado, pues tenía el estómago revuelto y no tenía apetito. No hablé mucho y contesté con monosílabos a las preguntas que me hicieron mis padres, alegando que me encontraba mal para justificar mi estado de ánimo.

Me marché a mi habitación con la excusa de que estaba cansada y quería dormir un poco, pero lo que hice al cerrar la puerta de mi dormitorio fue encender el ordenador. Tenía una idea en mente, una idea desesperada... que no estaba muy segura de llevar a cabo o no o de cómo hacerlo. Impaciente, inicié sesión en el messenger y una vez hecho, me quedé mirando fijamente la pantalla del ordenador, donde aparecían mis contactos agregados, sin reaccionar. Mis dedos se quedaron suspendidos sobre el teclado, vacilantes...

Me sobresaltó el sonido de alguien al hablarme. Las palabras que Javi me mandaba a través de internet aparecieron en una ventana emergente.

"hola mi anitaaaaa ^^"

Bufé, y minimicé la ventana. No tenía ganas de seguir enfrentándome a él. Busqué con ansiedad en mi lista de contactos, sabiendo que a quien yo quería no aparecía allí por mucho que mirara y esperase. Tampoco estaba ninguna de las personas con las que me encantaría poder hablar en aquel momento para intentar sentirme mejor. Apreté los dientes.

"a que no sabes que? ya te echo de menos..."

Dios, pensé. Alcé los ojos al techo de mi habitación. ¿Por qué no me dejaba en paz? Tecleé rápidamente en su ventana una excusa para librarme de él al menos durante un rato y continué con la mirada clavada en el ordenador. Tenía una sensación de vacío en el estómago y el corazón me latía con rapidez. No sabía si debía hacerlo o no.

Justo en ese instante se conectó mi amiga Mari y vi un rayo de esperanza. Enseguida le abrí una conversación y sin ni siquiera saludar, le dije:

"mari, tengo una pregunta importante. si quisieras agregar a alguien al msn, pero no la conoces en persona, sino que sólo lo has visto por ahí... qué motivo te inventarías para poder agregarlo con legimitidad, sin que suene raro?"

Esperé, golpeando con los dedos sobre la mesa, a que mi amiga me respondiera.

"hola, eehhhh. a que viene esa pregunta? es un poco extraña. es que le has echado el ojo a alguien? no te gustaba ese chaval de tu insti? javi se llamaba, no?"

Solté un taco entre dientes antes de contestarle.

"sí, pero no eso eso. es simplemente que alguien me parece interesante y quiero hablar con él. si te encontraras en mi situación, qué harías?"

Mi amiga se tomó su tiempo en contestar. Mientras tanto, y sin darme cuenta, empecé a comerme las uñas. Literalmente.

"pues no se, tia... yo que se. buscaría algun punto comun como referencia o algo por el estilo... o le diria la verdad, que me resulta interesante. no sé"

No me era de ayuda. Suspiré... y de repente se me ocurrió una idea. Daniel tenía un blog de cerveza... ¿lo tendría ya, o todavía no lo había creado? Tecleé la dirección en la barra del explorador y esperé mientras la página se cargaba.

Error.

La página no existía.

Mierda.

Suspiré otra vez, aunque ahora enfadada. Tenía... también otro blog. ¿Cómo se llamaba...? Recordé el nombre, lo busqué y descubrí que tampoco existía todavía. Volví a soltar una retahíla de palabrotas. ¡No podía rendirme! ¡Necesitaba hablar con él!

Movida por la desesperación y la necesidad, abrí el panel de agregar contactos y escribí su dirección. Dudé un momento antes de hacerlo, pero finalmente me decidí y lo añadí. Ya improvisaría sobre la marcha si se me presentaba alguna dificultad.

Di la vuelta en la silla giratoria y observé mi cama. No me vendría mal echarme un rato. Al menos durmiendo, conseguía desconectar de la realidad. Encaré de nuevo el ordenador para despedirme de Mari y entonces recordé que había dejando a Javi esperando mi regreso. Suspiré por enésima vez aquel día.

"javi... lo siento, pero me encuentro muy mal. tengo fiebre, así que me voy a acostar. ya hablamos después, vale?"
"jo... tenía ganas de hablar contigo... no quieres que vaya a verte? puedo bajar si quieres"
"no... prefiero dormir y descansar"
"affu... bueno... pues hablamos mas tarde. descansa, y ponte buena!"
"gracias. hasta luego"
"hasta luego guapilla ^^"

Me despedí también de Mari y apagué el ordenador. Me desvestí, me puse el pijama y me metí en la cama silenciosamente. Estaba nerviosa, me sentía impaciente y me costaba trabajo tranquilizarme para poder dormir. ¿Cuándo vería Daniel mi invitación para agregarlo? ¿Tendría la misma cuenta o tal vez tenía una anterior? ¿Me agregaría, a pesar de no tener ni idea de quién era yo? ¿Y qué le iba a decir cuando lo viera conectado?

Me retorcí varias veces bajo las sábanas, cambiando de posición. Finalmente el cansancio pudo conmigo y logré calmarme. No pasaron muchos minutos desde que bostecé por primera vez hasta que me quedé dormida.

1 comentario:

Carlos dijo...

Pues excusas, excusas... Lo que haría yo sería algo así como "Vaya, me equivoqué al escribir la dirección xD", soy muy típico xD xD
En fin... Vale, yo te presiono a ti, y tú me presionas a mí, y a tirar pa'lante xD y "Mist" significa "mierda", está escrito en "Aprende alemán... a mi manera 1" xD Es la entrada de encima del capítulo 1, porque supuse que algunos no me entenderían (la gran mayoría en general xD).
Siento no extenderme más en el comentario, pero es que no tengo nada de tiempo y solo voy a poder decirte que me encanta cómo está quedando todo y estoy intrigado por saber cómo sigue, que seguro que es interesantísimo ^^
Un beso
Carlos