lunes, marzo 21

Magia fugada

- Últimamente no me apetece hablar de barcos, ni imaginar los nombres de las tierras lejanas que aguardan detrás de la línea del horizonte. Las estrellas han decidido callar por un tiempo y ya ni siquiera escucho las pisadas invisibles que llevan persiguiéndome toda la vida. He perdido... he perdido algo muy importante, pero no sé qué es. Y sin él, se acabaron los cuentos.
- Pero los cuentos no pueden acabarse. No puedes acabar los cuentos, todavía no es tiempo para el silencio.
- El tiempo va y viene, el tiempo cambia y se convierte, deja de ser para ser otra cosa y así sucesivamente, porque el tiempo no se termina jamás.
- Vamos, no intentes timarme con tu cháchara inútil.- repuso el chico, frunciendo el ceño y poniendo el dedo índice sobre la moneda plateada que resplandecía de forma apagada sobre la mesa de la habitación.- Aquí tienes tu pago, y yo quiero mi cuento.
- No quiero hablar de otras vidas, la magia se me ha escapado.
- Me da igual, invéntatela.
- Niño estúpido, la magia es lo único que no te puedes inventar... porque es la propia magia la que inventa.

(Fotografía de Chema Madoz)

1 comentario:

Carlos dijo...

Si la magia se guiase por las leyes de la lógica, no sería magia. Surge de la nada y actúa según le da la gana, así que...
Sin embargo, el niño tiene razón, los cuentos no se acaban. Quizá debería buscar a otro que se lo cuente. Si se va a la plaza principal de algún país árabe seguro que encuentra un contador de cuentos, que por un par de monedas... xD

Respondiendo, seh, me lo pasé muy bien ^3^ Fuimos pocos, pero hicimos mucho el tonto, comimos bastante y nos lo pasamos bien. Además, como ya nos habían dado las notas, podíamos relajarnos y descansar.
Te entiendo muy bien, con tantos exámenes y tanta presión, al final llegas a casa y no tienes ganas de casi nada.

Un besazo enormísimo ^^